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La distancia complica batallas legales por custodia de niños

Actualizado el 13 de octubre de 2012 a las 12:00 am

Solo en Venezuela hay 58 procesos activos de padres que solicitan restablecer el contacto con sus hijos que se encuentran en otro país, en especial en Estados Unidos

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Venezuela (El Nacional, GDA). Una separación siempre es complicada, sobre todo cuando las dos personas involucradas no se encuentran dentro del mismo ámbito geográfico y mucho más si hay niños o adolescentes involucrados.

En estos casos lo recomendable es conciliar.

Cuando no hay acuerdo ocurren situaciones como la de José Luis Fassio, quien pasó casi 3 años sin ver a sus hijos, un niño de 10 años y una niña de 8 años de edad.

Fassio y su ahora ex esposa, Mariam Bazzi, se mudaron a Estados Unidos por razones de trabajo. En 2010 el contrato de Fassio venció y llegó el momento de regresar a Venezuela, pero Bazzi se negó y desde entonces empezó una batalla legal en los tribunales de Estados Unidos y Venezuela para sentenciar el divorcio y definir el régimen de convivencia, custodia y manutención de los niños.

La Fundación Servicio Social Internacional, Comisión Venezuela, en 2012 ha recibido 19 casos de personas o familias que afrontan problemas, cuya solución requiere de la colaboración de otros países.

Estos casos se incluyen dentro de los 58 procesos activos de padres que solicitan restablecer el contacto con sus hijos, fijar un régimen de visitas o establecer una pensión de alimentos.

“Podría haber muchísimos casos más. Somos un organismo que fomenta la vía conciliatoria. No tenemos mecanismos de obligatoriedad. Nuestro fuerte está en la elaboración de informes que puedan ser utilizados por tribunales nacionales o internacionales que les permitan fijar una sentencia”, explicó Graciela González, trabajadora social de la fundación.

Fassio regresó al país. No podía ir a Estados Unidos porque no tenía visa y no podía renovarla. “En seis ocasiones envié pasajes a Mariam y a los niños para que vinieran a Venezuela, pero ella no los trajo. Tampoco me dejaba hablar con ellos por teléfono o Skype”, narró Fassio.

En diciembre de 2010, la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia determinó que los tribunales para realizar el divorcio eran los de Venezuela, tomando en cuenta que el hogar conyugal estaba en ese país y que los niños son venezolanos.

González aclara que para llegar a esta decisión se toman en cuenta criterios como el principio del interés superior del niño, los antecedentes del caso y las convenciones internacionales suscritas por los países involucrados.

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Las disposiciones de la Convención Interamericana sobre Restitución Internacional de Menores ­también conocida como Convención de La Haya­ y la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño son cruciales para tomar una decisión.

En agosto de 2012, ya divorciado, Fassio pudo asistir a una audiencia de emergencia ante un juzgado de Miami para conseguir que se reconociera el régimen de convivencia que la madre había acordado en los tribunales de Venezuela.

El juez ordenó un régimen de visita temporal supervisado por un terapeuta, mientras los tribunales de Estados Unidos refrendan la decisión del juzgado venezolano.

La Oficina de Asuntos Especiales del Ministerio de Relaciones Exteriores es la autoridad central responsable de cumplir la Convención de La Haya, suscrita por Venezuela.

Azarai Hermoso acudió a es te ente hace tres años, cuando un juzgado en el condado Fort Smith, en Arkansas, otorgó la custodia de su hija August Wells Hermoso a la familia paterna.

Desde entonces, Hermoso no ha podido ver a su hija, ni siquiera intercambiar fotografías por Internet porque el padre de August, Jason Wells, no lo permite.

“Azarai no puede ir a Estados Unidos, perdió el estatus de residente porque venció su visa, además por una jugada desleal de Jason, Azarai pasó a engrosar la lista de posibles sospechosos de terrorismo que amenazan a Estados Unidos”, contó Andrés Hermoso, padre de Azarai.

La mujer perdió la custodia porque el tribunal consideró que había riesgo de que se fugara con la niña.

En el libro Código Púrpura, escrito por Hermoso para relatar la experiencia, deja entrever que la familia Wells es una de las más influyentes de Arkansas y por eso el juzgado decidió a su favor.

“Reclamamos el Tratado de La Haya para que sea el Estado venezolano el que reclame a August a Estados Unidos y se pueda establecer un régimen de visita internacional. Lamentablemente, el caso no tiene prioridad para el Gobierno y el reclamo diplomático no se hizo con contundencia”, señaló Andrés Hermoso.

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