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¿Qué debemos celebrar el 1.° de mayo?

Actualizado el 01 de mayo de 2012 a las 12:00 am

El 1.° de mayotambién se celebrala soberanía costarricense

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Algunos dicen que el 1.° de mayo los ticos debemos conmemorar lo que se conoce como “Los Mártires de Chicago”, lamentable página escrita con sangre por la defensa de los derechos laborales en los Estados Unidos a finales del siglo XIX. Sin embargo, a pesar de que este acontecimiento no debe quedar en el olvido, existe una lucha por la libertad del pueblo centroamericano que los costarricenses tenemos la obligación de celebrar: “La capitulación del Destino Manifiesto, el 1.° de mayo de 1857 en Rivas de Nicaragua”.

Con la derrota en la Batalla de San Jorge, el 16 de febrero de 1857, William Walker y lo que le quedaba de su alguna vez invencible Falange Americana, no pudieron refugiarse en Granada, debido al acoso de los ejércitos centroamericanos, logrando llegar hasta Rivas. Posicionados en San Jorge, los aliados, al mando en ese momento del general hondureño Florencio Xatruch, decidían si reunir a los ejércitos en una sola fuerza para tomar Granada, o marchar de inmediato sobre Rivas para iniciar la ofensiva final cuyo objetivo era capturar a Walker vivo o muerto.

El 18 de marzo, el campamento fue visitado de improviso por un contingente militar al mando del capitán de la Armada de los Estados Unidos, Charles Henry Davis, cuyo navío de guerra “Saint Mary”, había arribado al puerto de San Juan del Sur, el 6 de febrero anterior, con instrucciones secretas del Departamento de Estado, para rescatar con vida al líder filibustero y sus oficiales de origen norteamericano. La presencia de Davis en el escenario bélico es una de las más convincentes pruebas de que Walker cumplía una misión encomendada por la Casa Blanca y la Confederación de Estados Sureños.

El capitán Davis deseaba enterarse sobre la situación militar de los filibusteros en Rivas, así como lo que se esperaba para los próximos días o meses. Después se retiró sin dar mayores explicaciones. El 22 de marzo, luego de que se nombrara al general José Joaquín Mora como comandante supremo de los ejércitos aliados, dio inicio el ataque sobre Rivas, pero la mala comunicación entre los comandantes hizo que las tropas retrocedieran sin poder penetrar al centro. Durante un mes los filibusteros mantuvieron una efectiva defensa de sus posiciones, hasta que a finales de abril los soldados costarricenses lograron abrirse paso hasta las casas cercanas a la Iglesia y la plaza mayor.

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Los filibusteros soportaban el asedio lidiando con los intensos días de calor del verano y sin agua para beber. Cuando la comida se agotó, se vieron en la necesidad de matar todos los gatos, perros, caballos y cualquier otro animal que tuviesen a la mano. Cuando escasearon las balas de fusil y de cañón, Walker le ordenó al armero que fundiera cuanto objeto de metal encontrase, incluyendo aparejos, herraduras, hebillas, ruedas de carreta, etc.

Después de muchos días de feroz combate, llegó de nuevo el capitán Davis al cuartel general aliado. Pidiendo conversar en privado con el comandante supremo fue conducido hasta la tienda de campaña del general José Joaquín Mora. Consciente de que a Walker no le quedaba mucho tiempo de resistencia, el marino norteamericano fue claro y conciso al decirle al general costarricense: “Vengo a llevarme al general Walker y sus oficiales para los Estados Unidos; usted comprenderá que tengo órdenes superiores”.

El 24 de abril, el general Henningsen firmó un documento en el cual Walker capitulaba ante Davis, no ante los centroamericanos, pudiendo salir con sus armas, escoltados por los marines hasta San Juan del Sur. El general Mora aceptó los términos del trato siendo por ello duramente criticado por los demás jefes militares, En su Informe al Congreso de la República y al Presidente, su hermano, el general Mora afirma que se vio obligado a aceptar las condiciones planteadas por el capitán Davis, evitando así una sangrienta y prolongada última batalla, la cual habría costado cientos de vidas, muchas de ellas de ancianos, mujeres y niños que estaban dentro de la ciudad en calidad de rehenes.

De esta manera partió el último filibustero de su aventura esclavista en América Central. Al llegar a New York y New Orleans fue recibido como un verdadero héroe americano. Mientras tanto, en Costa Rica el general Mora y su ejército victorioso eran recibidos como héroes por el pueblo jubiloso. No era para menos, aunque Walker fue rescatado por los líderes sureños, la verdad es que los fatídicos designios del destino manifiesto habían sido vencidos en Santa Rosa, la Vía del Tránsito y Rivas en dos ocasiones. Por eso los ticos del siglo XXI tenemos que celebrar el ser todavía libres y decisores soberanos de nuestro destino.

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