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INS recuperó ¢1.600 millones en tres años mediante subastas

¿Quién da más por un carro de bomberos o una radiografía?

Actualizado el 24 de febrero de 2013 a las 12:00 am

La mayoría de vehículos fueron robados o declarados con ‘pérdida total’

Entidad puede hacer rebajas de un 25% cuando no hay oferta por el artículo

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“El señor con la paleta número 60 ofrece ¢1.600.000, ¿quién da más?, a la cuenta de 1, 2 y 3... ¡Vendido el carro Nissan, año 98!”, cantó Carlos Navarro, encargado de dirigir la última subasta realizada en el Instituto Nacional de Seguros (INS).

La puja del pasado 20 de febrero comenzó con ¢300.000 y el ganador del carro fue el comerciante Rónald Vargas Guzmán, quien se trasladó desde San Ignacio de Acosta hasta las oficinas centrales del Instituto.

“Fue complicado, pues, más bien, no participaron muchos. Yo pensé que el monto sería menor, pero, ¡diay!, uno se calienta. Al final se subió y la verdad es que me lo llevé”, dijo el oferente.

Vargas adelantó un 25% de la suma y, para pagar el 75% restante, la entidad le dio un plazo de tres días después del remate. Además, tiene un mes para retirar el carro, ya que, de no hacerlo, se le cobrará ¢80.000 por bodegaje.

Poco antes del evento, Vargas se presentó en el plantel del INS, en Zapote, con el fin de valorar el estado del automóvil, que cuenta con la posibilidad de ser reinscrito y puesto en circulación.

Sin embargo, varios de estos vehículos –incluso, algunos de lujo– se subastan para repuestos, ya que fueron desinscritos por robo o por pérdida total.

La historia de Vargas forma parte de las decenas de personas que asisten a la entidad aseguradora para participar en las subastas de electrodomésticos, vehículos, chatarra, teléfonos, camiones de bomberos y hasta radiografías.

Este mecanismo está regulado en la Ley de Contratación Administrativa. El artículo 15 de su reglamento permite aplicar dos rebajas de un 25% del precio base, cuando no hay oferta por el bien.

La mercadería es valorada por los peritos del Centro de Servicios Técnico-Profesionales del INS. Ellos emiten el avalúo con el monto para el remate.

“El perito indica si el bien funciona y de dónde proviene”, comentó Francisco Cordero, jefe del departamento de Proveeduría.

Los compradores deben tomar en cuenta que no existe garantía para los productos que adquieran mediante estos remates.

No obstante, las personas pueden examinar los bienes durante los cinco días previos a la subasta.

A la fecha, la institución ha recibido solo tres reclamos por el estado de los artículos.

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Recuperación millonaria. Del 2010 al 2012, el INS recuperó ¢1.600 millones mediante las subastas; sin embargo, en el último año, el monto disminuyó un 67% de la ganancia inicial.

El dinero que se obtiene en las subastas ingresa como parte de la recuperación por el siniestro a la línea de seguro correspondiente.

Por años, el plantel albergó una cantidad “importante” de vehículos abandonados. Ante esta situación, el presidente ejecutivo, Guillermo Constenla, giró la orden en el 2006 de iniciar las gestiones necesarias para rematar los bienes.

“Fueron recuperados luego de pagarse como robo, o pérdida total. También se remataron vehículos de bombero”, dijo Cordero.

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