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Arte

El cuerpo como laberinto

Actualizado el 02 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Obra orgánica Paulina Velásquez y Mariela Richmond elaboran un proyecto en torno al cuerpo

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El cuerpo como laberinto

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El lugar que alberga Canal corpóreo , Casa 5, se convirtió en un cuerpo abierto que exhibe los procesos artísticos de Mariela Richmond y Paulina Velásquez. Así como ellas se internaron en los conductos y recovecos del ser humano para dar forma a sus obras, el visitante puede adentrarse ahora en un experimento artístico en desarrollo.

Con obra gráfica, instalaciones, video y proyecciones, entre otros elementos que aparecen conforme crece el proyecto, Canal corpóreo se plantea como muestra y como taller de puertas abiertas.

Tubos y canales. En uno de los textos de Tobías Ovares que acompaña la exposición se lee: “Somos un entramado de canales corpóreos por donde transitan alimentos, fluidos o las extensiones afectuosas de otros cuerpos”.

Es la primera impresión que da Casa 5: se ascienden las gradas y empiezan a aparecer los dibujos, las paredes con afiches intervenidos por los visitantes, obras en tela que cuelgan del techo...

Al recorrer cada habitación, se descubre otro paso en el proceso de investigación; en medio encontramos a Mariela y a Paulina, quienes realizan sus sesiones de trabajo aquí, dispuestas a recibir al público y a artistas que les propongan nuevas ideas.

“Teníamos una temática concreta en común: nuestras investigaciones sobre el cuerpo, pero aún no definíamos una idea clara de qué sería Canal Corpóreo ”, explica Mariela Richmond. La artista ha trabajado anteriormente con el tema de los fluidos corporales y el cuerpo como conducto, como en su labor para la obra Vacío .

Por su parte, Paulina Velásquez exploró las formas de conductos y tubos humanos en Hollow Humans . La coincidencia las llevó a una reflexión conjunta que inició formalmente en enero del 2012.

“El proyecto parte de la conciencia de ser básicamente un canal o un receptáculo donde entran y salen cosas materiales y conceptuales. La naturaleza de estar fluyendo todo el tiempo y que todos los órganos y procesos químicos estén conectados permea nuestro trabajo”, explica Velásquez.

Para ambas artistas, ha sido un trabajo basado en el riesgo, la experimentación abierta y el asombro. “No nos damos cuenta de cómo se genera la multiplicación dentro del cuerpo. Por ejemplo, lo vemos en la sucesión del pelo que se cae y crece de nuevo”, señala Richmond.

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Clínica y estética. Casa 5 está a escasos metros del Hospital Calderón Guardia y rodeada por oficinas de atención del centro médico. Velásquez y Richmond encontraron natural aproximarse a las personas vinculadas directamente con el interior del cuerpo: los médicos.

“En la Clínica de Santo Domingo nos acercamos a ese conocimiento y lo tomamos como insumo para la investigación; deseábamos tener contacto con esa estética y eso se ve en los trabajos que vamos creando”, comenta Paulina.

En la clínica departen con el personal; participan de citas con obstetras, se maravillan en el microscopio junto al microbiólogo y conversan con los pacientes sobre los procesos de su cuerpo.

Asimismo, imparten talleres como retribución en un espacio tradicionalmente separado de las artes. “Sostenemos un diálogo con el personal médico, que tiene una sed de arte también. Les damos un espacio para hablar de su disciplina, no en términos técnicos, sino en una visión personal”, explica Paulina Velásquez.

Entre las obras ya producidas sobresale la obra gráfica inspirada por las células y los recovecos corporales. Los dibujos se exhiben en paredes y ventanas de la casa. Datos curiosos y excentricidades del cuerpo son transformados en componentes de obras como Quimera I y Cuerposcopía .

Crecimiento inesperado. Una de las instalaciones de Canal corpóreo involucra la contemplación del proceso de cultivo de hongos en las placas para examen en laboratorios clínicos. Del mismo modo, el proyecto se ha extendido a la clínica, al espacio de exposición y a nuevos colaboradores.

Mariela Richmond comenta: “Este espacio funciona como una exposición, pero lo que estamos tratando de hacer es descontextualizar las piezas, salirnos de nuestro lugar común, y empezar a explorar con otra gente, otros medios y otras disciplinas”.

Al hallar la necesidad de un productor para gestionar su proyecto, que se ramificaba en direcciones insospechadas al inicio, dieron con el grupo La Cámara, de México.

Marianna Garcés, directora de La Cámara, considera que Canal corpóreo supone la “activación de un espacio abierto, independiente y apropiado para propuestas artísticas situadas fuera de la institucionalidad tradicional”.

La Cámara opera como una plataforma de apoyo y difusión proyectos artísticos autogestionados y sin barreras; la conexión entre ambos proyectos era natural.

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“Surgieron vínculos con otros artistas multidisciplinarios de Costa Rica y nos parece buena idea generar una red de artistas que piensen en maneras de hacer las cosas más experimentales y menos institucionalizadas ”, dice Garcés.

Con Tobías Ovares encargado de la producción local y Garcés como guía, las artistas han orientado Canal corpóreo hacia una propuesta cuya primera fase se desarrolla en Casa 5 y que se extenderá en otros espacios en México.

Garcés vino al país a dar charlas con Canal corpóreo y para fomentar proyectos similares: libres y colaborativos. “Para mí, esta es la primera semilla de algo que, espero, siga creciendo, generando ideas y permitiendo intercambios físicos y de ideas”, rescata la productora.

“Si bien es un proyecto autogestionado, conseguimos apoyos importantes, como de la Municipalidad de San José, de Teorética, de la Alianza Francesa... Nos satisface crear esos vínculos para hacer un proyecto de artes visuales más estructurado y sostenible”, celebra Velásquez.

Plataforma viva. La casa crece por dentro, al igual que el cuerpo, que se regenera y multiplica incesantemente. Diagramas de procesos, vestidos usados en performances , intervenciones en la tubería del baño y hongos en cultivo van configurando la investigación abierta al público. Charlas, proyecciones y videodanza completan las actividades de esta primera etapa.

Richmond describe esta fase como un “laboratorio de exploración”. Lo que surge es inesperado, como sucede con el cuerpo, “ese ente vivo, se empieza a desintegrar y a fragmentar”, describe Mariela.

Paulina Velásquez y Mariela Richmond dan la bienvenida a sus visitantes los lunes y de miércoles a sábado, de 4 p. m. a 8 p. m. Casa 5 está 50 m al norte de la entrada norte del Hospital Calderón Guardia, barrio Aranjuez, San José.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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