Ministra de Comercio resalta el potencial de inversión entre ambos países

Por: Óscar Rodríguez 5 mayo, 2013
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El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Costa Rica y Colombia se firmará el próximo 22 de mayo, en la ciudad colombiana de Cali, durante la VII Cumbre Presidencial de la Alianza Pacífico, confirmó ayer Anabel González, ministra de Comercio Exterior.

El acuerdo lo rubricarán González y su homólogo Sergio Díaz-Granados. La mandataria tica, Laura Chinchilla, y el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, serán los testigos de honor.

El acuerdo pasará luego a los Congresos de ambos países para su discusión. Cuando entre a regir, un 70% de los productos negociados ingresarán libres de arancel. Mientras que un cuarto lo harán con periodos de desgravación de tres años, cinco años, 10 años y 15 años.

En el caso costarricense, productos como medicamentos, llantas, follajes, algunos plásticos, pan congelado, galletas, bebidas alcohólicas saborizadas y pilas entrarán de inmediato sin pagar impuestos a Colombia.

Algunos artículos nacionales quedaron excluidas del acuerdo comercial como aceites, algunos lácteos, algunas carnes, cerveza, barquillos, chicles, ciertos productos de plástico, de papel y de metalmecánica.

“El tratado aumentó el interés de muchas empresas de venir a aquí a invertir. De hecho ya muchas empresas lo han hecho. Colombia es un gran mercado para nuestros productos”, sostuvo González.

La relación comercial entre ambos países es deficitaria para Costa Rica. No obstante, las importaciones desde el país sudamericano han bajado.

Crítica. Empero, hay un sector de los empresarios ticos que cuestionan la apertura del nuevo frente comercial, cuando aún enfrentan desventajas competitivas. “En alimentos procesados Colombia produce lo mismo que nosotros con características y a precios similares. La posibilidad de crecer en exportaciones es limitada”, afirmó Mario Montero, vicepresidente de la Cámara de la Industria Alimentaria.

Álvaro Sáenz, de la Cámara de Agricultura, aseguró que el interés del sector en Colombia es mínimo porque son mercados parecidos. “Nos metimos al tratado –dijo– para evitar que no nos hicieran daño. Es una pena decirlo, pero es así”.