El canciller Enrique Castillo, reafirmó el compromiso en el marco de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA)

Por: Alexandra Araya M. 6 junio, 2013
 El canciller de la República, Enrique Castillo firmó este jueve la Convención Interamericana contra el Racismo.
El canciller de la República, Enrique Castillo firmó este jueve la Convención Interamericana contra el Racismo.

San José (Redacción). El gobierno de Costa Rica se convirtió este jueves ante Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en uno de los primeros cuatro países de América Latina y el Caribe en firmar la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial y formas conexas de intolerancia.

El canciller costarricense Enrique Castillo, reafirmó el compromiso del país en la lucha internacional contra el racismo y discriminación en el marco de la jornada 43 del periodo de sesiones de la OEA, que se celebra en la ciudad de Antigua Guatemala, 45 kilómetros al suroeste de la capital, detalla un comunicado de la Cancillería.

Según el informe, la Convención es el resultado de ocho años de trabajo dentro de la OEA, mediante los cuales reconoce que el combate al racismo y la discriminación racial es una de las tareas primordiales que tienen por delante los Estados de la región.

El Presidente de la Asamblea General y ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Fernando Carrera Castro, afirmó que, al aprobar el proyecto de resolución, han procedido a la adopción de importantes instrumentos jurídicos.

“La Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial, y formas conexas de intolerancia reconoce el goce, ejercicio y protección, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales del ser humano”, manifestó Carrera.

La misiva señala que Costa Rica trabaja desde hace dos años en un proceso de construcción de una política para una sociedad libre de racismo, discriminación racial y xenofobia, en un diálogo directo con pueblos indígenas, afrodescendientes, así como con migrantes y refugiados.

El proyecto también fue firmado por Argentina, Brasil y Antigua y Barbuda.