Por: Manuel Herrera 4 junio, 2012

Garabito, Puntarenas. Alcanzar el liderato o ganar una etapa en una competencia con un recorrido tan complicado y en donde el clima pasa la factura, no es cosa fácil. Es un asunto de coraje.

Al menos esa fue la percepción de Adriana Rojas y Marconi Durán, líderes de la segunda Copa del Desafío Powerade.

Ambos ciclistas dicen haber conocido el trayecto en otras competencias o prácticas, por lo que llegaron a esa valoración.

“Ya conocía el trayecto y sabía cómo enfrentarlo. Lo único que saqué fue esfuerzo y coraje, son dos elementos esenciales para alcanzar la constancia del ritmo”, advirtió Adriana Rojas.

Para Marconi Durán, quien se convirtió ayer en el líder general de la copa tras la ausencia de Paolo Montoya (debido a su preparación rumbo a las Olimpiadas de Londres), el economizar fuerza para el epílogo de la prueba, es crucial.

“Durante toda la carrera pasé pensando en el momento en que iba a atacar, porque en una prueba tan dura como esta hay que pensar en eso”, dijo Durán.

Añadió que imprimió todo su coraje a falta de cinco kilómetros para el cierre, tramo en el que vio que su escollo principal, Deiber Esquivel, ya se mostraba cansado para hacer el sprint final.

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