3 julio, 2013

Moscú AFP/EFE Un cohete ruso Proton-M que transportaba tres satélites del sistema de navegación Glonass estalló en el aire ayer, segundos después de su lanzamiento desde el cosmódromo de Baikonur, ubicado en Kazajistán.

La explosión del aparato provocó una densa nube tóxica visible en los alrededores.

El aparatoso accidente no causó víctimas entre el personal de las instalaciones de Baikonur, pero supone un nuevo y duro revés para la industria espacial rusa.

La explosión del cohete provocó una gran fuga de combustible tóxico. | AP
La explosión del cohete provocó una gran fuga de combustible tóxico. | AP

“El primer análisis de la información telemétrica y de las imágenes de los primeros segundos de vuelo del cohete Proton-M permite suponer que se produjo un fallo en uno de los propulsores de dirección” , declaró una fuente de Baikonur a la agencia rusa Interfax.

Alexandre Seliverstov, director del centro Khrunitchev, que diseñó los Proton, restó importancia a los riesgos de contaminación tóxica por este accidente. “Llovía cuando ocurrió la explosión. Eso reduce la zona de contaminación”, dijo.

Fuentes de la industria espacial estimaron en unos $200 millones las pérdidas.

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