Archivo

Actividad organizada por empresas aeroespaciales

La ciencia se elevó tan alto que hasta los niños la pudieron entender

Actualizado el 09 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Globo aerostático con experimentos surcó los cielos del Valle Central

Científicos compartieron con niños y sus familias detalles de su trabajo

Archivo

La ciencia se elevó tan alto que hasta los niños la pudieron entender

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

“Mire, yo, la verdad, no sé muy bien de qué se trata esto, pero mi hijo me pidió que lo trajera porque vio el anuncio en Internet y a él le gustan estas cosas”.

El hombre, con gorra y un pantalón corto –que seguramente permitían sortear mejor el bochorno vivido ayer por la mañana en el parque de la Paz–, no quiso identificarse, pero es seguro que, al final de la actividad, entendió muy bien de qué se trataba todo aquello.

Decenas de personas se acercaron ayer a ese parque capitalino para ver el lanzamiento de un globo aerostático.

Papás, mamás, bastantes chicos, perros de todo tipo y hasta un vendedor de platanitos y gelatinas compartieron por más de dos horas con científicos de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (Acae).

“Disculpe, es que yo vengo llegando, ¿en ese globo va a ir montado alguien?”, preguntó otro hombre, ya entrado en años.

“No, en este no. Tendría que ser un globo mucho más grande. Pero algún día sí que podremos enviar a un costarricense al espacio”, le respondió con naturalidad Rónald Chang, de Ad Astra, la compañía fundada por su hermano Franklin para la construcción del motor de plasma y una de las promotoras de la actividad.

Todas las preguntas fueron bienvenidas y respondidas de la manera más sencilla posible, algo que no siempre es fácil en el mundo de la ciencia.

Los que no se animaron a exponerlas mientras Chang estaba en la tarima, se acercaban discretamente cuando ya estaba abajo.

Este globo aerostático no es, ni de cerca, el único que se suelta en el país, pero tiene relevancia para el Centro de Investigación en Ciencia e Ingeniería de Materiales (Cicima) de la UCR, pues es el primero con experimentos de los investigadores que lo conforman, según explicó su director, Arturo Ramírez.

El primero de los experimentos pretendía analizar cómo se comporta el caparazón de un escarabajo Chrysina chrysargyrea en condiciones extremas.

“Es de un material que parece metal y refleja la luz como metal. La física Marcela Hernández tiene un proyecto donde lo estudia. Si podemos imitarlo en el laboratorio y si tal vez logra soportar las condiciones extremas que hay en las partes altas de la atmósfera, entonces se podría pensar en él para producir una pintura más barata para proteger los satélites artificiales”, dijo Ramírez.

PUBLICIDAD

El otro experimento busca analizar la incidencia de rayos cósmicos y neutrones, partículas que usualmente vienen del Sol y que no vemos ni sentimos, pero nos “bombardean” constantemente y, como explicó Chang, pueden incluso crear un cambio en nuestros genes y definir así el color de ojos que van a tener nuestros hijos.

También se buscaba analizar cuánta de la radicación solar que llega a la superficie se refleja y llega de nuevo a la atmósfera, un fenómeno conocido como albedo. Esto estuvo a cargo de los ingenieros de Ad Astra Allan Rivera y Carlos Martínez, quienes además fueron los jefes de misión y de lanzamiento, respectivamente.

“Son experimentos muy sencillos, pero muy significativos porque es ciencia que estamos desarrollando aquí, en Costa Rica”, comentó Ramírez.

Según este especialista, el análisis de los datos les llevará unas semanas y publicarán los resultados a finales de año.

El globo fue soltado alrededor de las 10:50 a. m. Se proyectaba que llegaría hasta los 30 kilómetros de altura (un avión de pasajeros vuelva a un máximo de 10 kilómetros), donde enfrentaría temperaturas de 70 grados bajo cero antes de estallar y caer a tierra.

Mediante un sistema de posicionamiento global se podría recuperar el dispositivo. Al cierre de edición, ayer por la tarde, la señal indicaba que había caído en el sector de San Mateo (provincia de Alajuela), pero se no se pudo confirmar que hubiese sido recuperado.

“Queremos demostrar que el trabajo de personas como Franklin Chang no es una singularidad. Hay más ticos haciendo investigación espacial. Además, esta es una excelente manera de acercarnos a la comunidad, y especialmente a los niños y jóvenes, para que comprendan este trabajo, se emocionen y lo consideren en un futuro”, dijo Carlos Alvarado, presidente de Acae.

  • Comparta este artículo
Archivo

La ciencia se elevó tan alto que hasta los niños la pudieron entender

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota