| Serie final de Segunda División

La celeste universitaria dio un gran paso en su afán de volver

Al ganar el Apertura en el Ascenso, la UCR disputará una eventual final en el Clausura

Guanacasteca anotó primero, mas aflojó en el partido hasta caer 2 a 1 y en el global, 5 a 2

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      Los celestes celebran la obtención del  Apertura, una satisfacción que significa la mitad del camino, pues la gran meta es el ascenso. | ALONSO TENORIO.
Los celestes celebran la obtención del Apertura, una satisfacción que significa la mitad del camino, pues la gran meta es el ascenso. | ALONSO TENORIO. ampliar

Sabanilla. Son pocos, pero sueñan. Visten la celeste a rayas y se saben devotos de la causa estudiantil.

Ayer lo gritaron otra vez. Al tenor del 2 a 1 con que Universidad de Costa Rica venció a Guanacasteca, una afición escasa pero bulliciosa celebró la obtención del torneo de Apertura en la liga de Ascenso.

Al marcador del Ecológico se agregó el 1 a 3 que los celestes habían sacado ocho días antes en el Chorotega de Nicoya, de tal modo que un juego más otro suma 5 a 2 en la aritmética de la cifra global.

Son pocos, pero sueñan. Escasos en las gradas, compactos sobre el terreno de juego, lo pupilos de José Giacone se impusieron desde el arranque, a pesar de que fue Guanacaste el que abrió la cuenta, cuando Carlos Masís dejó en las redes un centro medido de Eduardo Lanuza desde el perfil izquierdo.

Leo, toque eficaz. De conformidad con los viejos códigos del futbol, la UCR se armó de atrás hacia delante. A partir de la jerarquía de Owen Solís en la zaga, el avance por las alas lo generó Andrés Núñez, mientras que la sapiencia de Leo Madrigal, con su toque de filigrana, se encargaba de urdir y enlazar los hilos del toma, dame y proyección.

El joven veterano, a quien recordamos en el Cartaginés, derrochó ayer un pundonor que, francamente, no le habíamos conocido en su trajinar con los brumosos.

Con vena de artífice, Leo extendió un buen pase al vértice del área chica, por donde entró Jonathan Sibaja a sacudir la red. 1 a 1, al 35’.

Hay que agregar al buen nivel que destacamos de Leo Madrigal, el sentido colectivo de los locales.

Precisamente, la anotación de Sibaja fue la culminación de un avance de Víctor Gutiérrez. Este sirvió a Madrigal y el pase al “vacío” conectó con el botín de Sibaja. La ejecución fue certera. 2 a 1.

Esa jugada nos hizo recordar un pase-gol del legendario Pelé hacia Carlos Alberto, en la final Brasil- Italia, en el Mundial México 70.

Atascados. La pampa fue un jinete en la arena. Los muchachos de Luis Fernández Texeira no se encontraron, salvo en los primeros minutos, cuando cargaron con todo.

Fue el ímpetu del contendiente al que no le queda otra que buscar la red, a como haya lugar.

Mas una vez que los locales consiguieron neutralizarlos, los visitantes comenzaron a declinar y a caer en la desesperación.

Por momentos surgió un juego brusco que no fue más allá de unas cuantas escaramuzas, situaciones que controló el árbitro del choque.

En esta ocasión, figuras de la talla de Pablo Rodríguez, Randall Chavarría y Randy Araya, para citar a tres de los más experimentados, quedaron en deuda con sus aficionados sabaneros, los que ocuparon las gradas en el sector opuesto al de la barra universitaria.

Tras el pitazo final, los celestes alzaron el trofeo que los declara ganadores del torneo de Apertura, lo que los acredita para disputar la final con el triunfador del torneo de Clausura, en caso de que no sea la UCR el que se lo adjudique.

Por ahora, los celestes no son más que tripulantes de un sueño que está a medio camino.

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