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La capital costarricense se lava la cara para atraer moradores

Actualizado el 17 de enero de 2007 a las 12:00 am

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San José (AFP). San José, la capital de Costa Rica, ha empezado a remozar su centro histórico y hacerlo atractivo de nuevo a una población que emigra hacia los barrios de la periferia, convirtiéndolo en pasto de la inseguridad y la pobreza.

"San José Posible", el nombre de este ambicioso proyecto, pretende rehabilitar 53 manzanas en una de las zonas más deterioradas de la capital para hacerlas peatonales, potenciar las zonas verdes y limitar el acceso del transporte privado y público.

La primera piedra del proyecto quedó colocada el martes con el inicio de la construcción de un bulevard de 1.200 metros en la avenida 4, rebautizada 'Paseo de la Unión Europea', ya que Bruselas costeará los 1,8 millones de dólares que costará la obra.

"No se puede repoblar sin antes rescatar el espacio urbano público de la ciudad", dijo a la AFP la chilena Jimena Ugarte, una de las arquitectas del Instituto de Arquitectura Tropical que ha trabajado en este proyecto.

Los habitantes de San José, como los de muchas otras ciudades del continente, han copiado el modelo estadounidense, desertando de los centros de la ciudad para irse a la periferia en busca de espacio y zonas verdes.

Actualmente, la capital costarricense se ha convertido en una ciudad de servicios, que tiene vida durante el día gracias a los trabajadores que a ella acuden y los fines de semana durante los horarios comerciales.

En el paisaje habitual de rejas y muros -que hacen de las coquetas casitas bajas auténticas cárceles-, cada vez son más frecuentes los carteles de "Se alquila" o "Se vende", que cuelgan durante meses.

A muchos trabajadores, que llegan a gastar mensualmente alrededor del 32% de su salario en combustible para llegar a sus trabajos, sin contar con el tiempo que se pasan en los atascos y la contaminación que genera tanto vehículo, les gustaría volver a vivir a la ciudad, donde sobreviven muchos artistas, reconoce Ugarte, quien desea "que no la abandonen".

Según algunos estudios, al menos 30.000 empleados estarían dispuestos a comprar o alquilar en la ciudad si ésta ofreciera condiciones de seguridad y estéticas para ello.

Y es que pese a sus limitaciones, la mejor infraestructura del país está en San José, reconoce Ugarte, antes de recordar que todas las ciudades del mundo "pasan por periodos de apogeo y decadencia", incluso "París o Roma".

La avalancha de inmigrantes -en torno a 1 millón- al país también ha repercutido en una ciudad que hasta hace poco "era una aldea", según Ugarte, quien se lamenta de que la "comunidad internacional se lave las manos, pese a que debería ayudarnos" a hacer frente a este problema, como ocurre en España o Italia.

Tampoco facilitan la calidad de vida las decenas de miles de vehículos, en particular autobuses, a menudo destartalados y altamente contaminantes, que utilizan las angostas calles como vía de paso para otros destinos.

La metamorfosis de la ciudad se quiere completar con el proyecto Forestal Urbano que pretende convertir a San José en la primera capital tropical del mundo, con verdaderos bosques en sus barrios, puentes colgantes entre las quebradas y teleféricos para transportar a las personas en las copas de los árboles.

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