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11M: Una herida que nunca sanará

Actualizado el 09 de marzo de 2014 a las 12:00 am

A una década del atentado terrorista más destructivo de la historia de España, los sobrevivientes tratan de encausar sus vidas.

Las secuelas del estrés postraumático le han impedido a muchos sobrevivientes realizar actividades básicas por años. Sufren alteraciones del humor, el sueño y la memoria, y se les hace imposible trabajar.

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Escenas como esta, de aquel 11 de marzo del 2004, le dieron la vuelta al mundo: ingentes esfuerzos de los cuerpos de rescate en medio de la destrucción y el horror. El saldo de muertos ascendió a 191. | FOTO: AP

Cuatro trenes, diez bombas, 191 muertos, 1.858 heridos y 29 imputados. Ese es el resumen con el que cada año se recuerda al atentado terrorista más destructivo de la historia de España. Pero lo que pasó la mañana del 11 de marzo del 2004, es mucho más: es un punto de quiebre en la vida de los sobrevivientes; una herida en la psique española que nunca se podrá curar.

Pilar Carrillo y Cristina Halffter no viajaban en los trenes, no perdieron familiares y las explosiones de aquella mañana no dejaron marcas en sus cuerpos. Sin embargo, a diario reviven el terror que sintió su país. Son psicólogas de dos asociaciones de víctimas y su trabajo consiste en acompañar a cientos de afectados en el largo camino de rehacer sus vidas.

“Su vida se paralizó, fue un acto criminal para el que ningún ser humano estaba preparado. Es algo que sobrepasa los límites de una persona;se tuvieron que enfrentar a un miedo que les cambió la vida, una vida que no van a recuperar”, comenta Carrillo, funcionaria de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo.

Una década después de aquella mañana y gracias en buena parte al trabajo psicológico que brindan las asociaciones de víctimas, el proceso de recuperación de muchas de las personas que viajaban en los trenes ha sido exitoso. Su dolor sigue y seguirá ahí, pero pueden llevar una vida en que detalles como utilizar el transporte público sin temor vuelven a ser posibles.

Etapa 1: estrés

“Yo viajaba en el tren como todos los días; iba leyendo el periódico. El tren se detuvo antes de entrar a la estación y sonó un estallido seco. Recibí un golpe en la cabeza y caí hacia atrás. Empecé a tener un dolor en la cabeza como cuando se infla un globo. El dolor era insoportable y deseaba morir, quería que el siguiente soplido fuera el último. Pero luego de un tiempo, comenzó a decrecer la presión. Me quise levantar y no podía, entonces comencé a palparme y comprobé que estaba entero; entreabrí los ojos y todo estaba caído y oscuro. No me di cuenta de que solo veía con un ojo, había un silencio total y me resigné a esperar la ayuda. Al cabo de un rato, subieron unas personas y me sacaron. Cuando me logré incorporar, me di cuenta de que no llevaba pantalones ni calcetines, me faltaba un zapato y tenía muchas quemaduras, heridas y muchísimo frío”. Es el relato de Eloy Morán de la Fuente, un sobreviviente del 11M, que –como la mayoría de las víctimas– no tuvo asistencia psicológica en las primeras 48 horas. Por eso, el estrés postraumático fue la patología más común entre los sobrevivientes. Este consiste en la sensación de volver a experimentar el atentado, mediante pesadillas, imágenes intrusivas, olores y sonidos. Ese revivir de la tragedia viene acompañado de problemas como ansiedad, trastornos del sueño, ira y miedo.

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Eloy Morán de la Fuente,  un sobreviviente, junto a mensajes de áni- mo en la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M. |  GUSTAVO ARIAS
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Eloy Morán de la Fuente, un sobreviviente, junto a mensajes de áni- mo en la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M. | GUSTAVO ARIAS

A muchos de los sobrevivientes les costó y les cuesta utilizar el transporte público, pasar por túneles y usar trenes o el metro. Todo ello como consecuencia del llamado estrés postraumático

“Este es el motivo por el cual a muchos les costó y les cuesta utilizar el transporte público, pasar por túneles y usar trenes o el metro”, explica Halffter, quien trabaja en la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11M.

Otro de los problemas recurrentes ligados al estrés postraumático fue el sentimiento de culpa. Los sobrevivientes se sentían culpables por no haber ayudado, por haber salido corriendo e incluso por sobrevivir.

“Una frase común era: ‘¿por qué yo y el que iba a mi lado no?’”, explica Carrillo.

Estas consecuencias del estrés postraumático le impidieron a Morán de la Fuente y a muchos sobrevivientes realizar actividades básicas de su vida diaria por años.

“Tenía graves alteraciones del humor, el sueño y la memoria. No podía recordar nada, no podía ni leer. Todos los días compraba el periódico, lo abría y cuando llevaba seis líneas, no recordaba lo que había leído. No podía trabajar, no tenía la concentración para realizar actividades que antes eran comunes”, recuerda Morán, quien, tras el atentado, obtuvo la pensión por la imposibilidad de realizar su trabajo como burócrata.

Diez años después, la mayoría de personas tratadas ha logrado superar el estrés postraumático. Sin embargo, existe la preocupación de que muchas víctimas que nunca recibieron tratamiento vivan en estado continuo de hipervigilancia y miedo.

Etapa 2: tristeza

Cada aniversario del 11M es muy triste para las personas vinculadas a los atentados, ya que implica un bombardeo de imágenes e información sobre el evento más traumático de sus vidas.

“Todo depende de qué tanto se ha trabajado el dolor, pero la mayoría quisiera que el 11 de marzo fuera un día normal, para poder pasar la página”, comenta Halffter.

Los días previos a la conmemoración también provocan –según Carrillo– que muchas personas que ya han sido dadas de alta en lo psicológico, sufran cierta inestabilidad. La psicóloga ha recibido varias llamadas de sobrevivientes comentándole que les cuesta dormir y que están nerviosos por la cercanía de la fecha.

También hay algunos que sienten la obligación de asistir a las actividades para honrar a los fallecidos.

Esta manifestación  convocada en el 2006 en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, volvió a exigir respuestas para el dolor causado por el 11M.  | FOTO: AP
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Esta manifestación convocada en el 2006 en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, volvió a exigir respuestas para el dolor causado por el 11M. | FOTO: AP

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España cambió

Ese deseo de algunos sobrevivientes de que España tenga presente el 11M se ha vuelto una realidad tanto social como políticamente.

Halffter explica que, en lo social, el impacto fue muy grande porque hizo que los españoles sustituyeran la sensación de seguridad por un sentimiento de desconfianza hacia las instancias políticas y de seguridad. Además, según el experto en terrorismo Florencio Domínguez, el 11M provocó que el terrorismo internacional entrara en la agenda política española. “Hasta el 11M, España había sufrido con intensidad el azote de grupos terroristas locales, en particular el de ETA, por lo que las bombas en los trenes de Madrid supusieron el descubrimiento social y político del terrorismo exterior. En el ámbito político, no se tenía conciencia de este tipo de riesgos”.

La relevancia que tomaron el terrorismo internacional y la seguridad para los españoles se hizo notoria en las elecciones celebradas tres días después de los atentados, el 14 de marzo. En esos comicios, se le cobró al Partido Popular (PP) el manejo de la crisis y el Partido Socialista Español (PSOE) logró una victoria inesperada.

Una investigación realizada por el profesor de opinión pública Narciso Michavila para el Real Instituto Elcano concluye que el 11M provocó la activación de 1,7 millones de ciudadanos, generalmente abstencionistas y menores de 40 años, que acudieron a votar movidos por los atentados y por el clima de tensión generado.

El PSOE recibió el apoyo de 915.000 electores que no pensaban votar, mientras que otros 337.000 lo hicieron por el PP. Además, 700.000 ciudadanos cambiaron su voto y apoyaron a la candidatura socialista, mientras que 117.000 actuaron de la misma manera en favor del PP.

Esos números le dieron al PSOE una ganancia de 1.615.000 votos con los que José Luis Rodríguez Zapatero logró el triunfo sobre Mariano Rajoy con una diferencia de 4,9% (1.263.019 votos).

El trabajo continúa

Diez años después, el trabajo que realizan las asociaciones a nivel psicológico con los sobrevivientes del 11M va mucho más allá de sesiones individuales y colectivas relacionadas con los atentados. Se abarcan también problemas de pareja y desórdenes alimentarios vinculados con el estrés postraumático.

Tanto Pilar Carrillo como Cristina Halffter aseguran que el proceso ha sido muy duro para los sobrevivientes, pero diez años después, pueden afirmar con orgullo que la mayor parte de la sociedad española aprendió a vivir con esa herida que nunca sanará por completo.

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Gustavo Arias R.

gustavo.arias@nacion.com

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Editor digital especializado en la cobertura de política internacional, economía y negocios.

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