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El aula es el planeta

Actualizado el 30 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Debemos proponer estrategiasde educación en el mundo virtual

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Michel Foucault (1926-1984), historiador de las ideas, teórico social y filósofo francés, señala que entre los siglos XVII y XIX la sociedad disciplinaria vio nacer las escuelas, los hospitales, las fábricas y las cárceles. Operan, dijo, como grandes centros de encierro. El individuo pasa sucesivamente de un centro a otro, cada uno con sus propias leyes y normas.

Por su parte, el también filósofo francés Gilles Deleuze (1925-1995), dijo que los centros de encierro descritos por Foucault atravesaban (ya en 1990, antes de la web) una crisis generalizada como producto de la decadencia de la sociedad disciplinaria.

En el momento actual, la crisis de estos centros de encierro se agudiza más allá de la decadencia de la sociedad disciplinaria. Al menos tres emergentes desafían la supervivencia de los centros de encierro.

Por un lado, la generación de los Homo Zappiens, como los llaman los investigadores daneses Wim Veen y Ben Vrakking en referencia al vocablo inglés zapping (pasar sucesivamente de un canal de comunicación a otro). Son las personas nacidas después de 1990, y manifiestan diversos niveles de atención; capacidad de procesar información rápidamente; orientación a la comunidad y a las redes sociales (en línea) y para quienes la Internet y el mundo virtual son tan reales como su propia habitación.

En segundo lugar, las tecnologías de la comunicación y la información se hacen cada vez más pequeñas y portátiles; son personales y tienen la capacidad de funcionar e interconectarse (entre sí, con la web y los satélites) de manera inalámbrica.

Por otra parte, la información se ha deslocalizado. Ya no está solamente en las bibliotecas, en los libros, ni en las aulas. La información más actualizada no la tenemos los docentes. Está en la Nube. Se trata de una infraestructura tecnológica dinámica, con un alto grado de automatización; gran capacidad para mover rápidamente los recursos y atender las diversas demandas. Es decir, las necesidades de información y comunicación de las personas se atienden desde Internet. Como ejemplo ilustrativo podemos mencionar que la Britannica, la enciclopedia en inglés más antigua, dejará de imprimirse y se conservará solamente en línea, tal como anunciara el pasado 13 de marzo Jorge Cauz, presidente de la publicación.

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Significa esto que las personas no tienen que ir a “centros de encierro” para buscar información. Ni siquiera para aprender. La información está accesible de forma permanente y la socialización que conduce al aprendizaje también se puede hacer de manera virtual.

Esto quiere decir que las nuevas generaciones tienen acceso a la información y están aprendiendo, pero sin orientación, sin educación y sin formación.

Nos estamos conformando con la ilusión de que estamos ofreciendo educación y formación en el “centro de encierro” (la casa y la escuela). Pero en realidad la mayor parte del aprendizaje de los Homo Zappiens se realiza en la Nube, y quienes somos responsables de su educación y formación nos hemos desocupado de lo que allí ocurre. Seguimos enfocados en la casa, aula, la institución y los libros.

De ninguna manera quiero decir que el aula, la institución y los libros deben desaparecer. Lo que señalo es que no podemos ignorar que nuestra tarea trasciende el aula y los libros. Alcanza la Nube.

Educación en el mundo virtual. Tenemos la obligación de proponer estrategias de educación en el mundo virtual y las redes sociales; es urgente que se aborden (en y para la Nube) temas de ética, estética, identidad, conciencia, solidaridad, colaboración, convivencia y respeto.

Debemos señalar vías hacia la creatividad y la innovación y orientar en cuanto a la validez de la información. Tenemos que buscar formas de validar el aprendizaje que se construye fuera de las aulas. En particular para los centros (de encierro) para la formación de docentes se abre un gran espacio para atender esta demanda, para hacerlo con el ejemplo, para innovar y proponer.

Las dimensiones del aula se han multiplicado exponencialmente hasta alcanzar el planeta. Incluye todos los espacios físicos y virtuales. El aula es el planeta.

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