Por: Álvaro Cedeño 15 agosto, 2016

Los cambios tecnológicos de los últimos años han transformado el entorno de la actividad educativa, desde la pre-escolar hasta la universitaria.

Ya los educadores no son el depósito y el mejor medio para difundir información. Pensar de manera innovadora es necesario para mejorar la educación. Para ello es obligatorio eliminar paradigmas y conceptos que podrían limitar los procesos de ideación.

Ken Robinson afirma que la educación está formateada en resonancia con los rasgos de la industria. De ahí los horarios, los timbres, la estandarización de lecciones, estudiantes y pruebas.

Si queremos salirnos de la caja, deberíamos plantear de manera novedosa lo que hacen los docentes y lo que deberían hacer en el futuro. Al respecto, está claro que su mayor contribución no es transmitir información. En eso, está resultando insuperable la Internet.

En cambio, en lo que son insustituibles los buenos docentes es en el fomento del aprendizaje. Ese proceso no está formado por una sola acción puntual sino por una cadena de actividades, entre las cuales podemos mencionar el hacer disponibles conocimientos y métodos, crear un clima colaborativo de aprendizaje en el aula, plantear inquietudes y retos, atender y profundizar la curiosidad de los estudiantes, elaborar pruebas que contribuyan al aprendizaje, alentar sociedades de aprendizaje que pudieran surgir entre los estudiantes gracias a sus afinidades.

Y sobre todo, entusiasmar y promover la utilización de los intereses profundos del estudiante. A eso le podríamos denominar cadena de valor del fomento del aprendizaje, y podríamos aplicarle todo lo que Porter ha dicho sobre el tema, aplicado a empresas lucrativas.

Empecemos por detectar cuáles son las actividades que no agregan valor. Los especialistas podrían encontrarlas.

¿Habrá reportes y formularios en cuya modificación podría pensarse? Podríamos pensar en detectar las actividades que agregan más valor y dedicar más tiempo a estas y menos a las menos productivas.

¿Será más importante una explicación que hacer alguna actividad que entusiasme al estudiante sobre el contenido o que constituya coaching para él?

Sin duda los buenos maestros entusiasman y ofrecen coaching, pero hay que sistematizar esos esfuerzos, resaltar las buenas prácticas y difundirlas para que dejen de ser esfuerzos excepcionales y se transformen en rutina.

Indagar sobre esto es de la mayor importancia, ahora que la transmisión de información se ve apoyada y hasta superada por los nuevos medios tecnológicos.

Otra utilidad de esta indagación es que podría orientar la capacitación hacia donde es más fecunda y no hacia donde siempre se ha dirigido.

Y pensando en cambios más audaces, se podría seleccionar a los docentes que tengan más eficacia en determinadas actividades o temas, y convertirlos en especialistas que roten en otros centros de enseñanza, mientras los docentes corrientes, los sustituyen en sus puestos de trabajo habituales.

Esto sugiere también la posibilidad de que las lecciones en las que algunos docentes son excelentes, se digitalicen y se pongan a disposición de grupos mayores de estudiantes.

Un proceso se puede optimizar rediseñándolo integralmente con un enorme consumo de tiempo y energía. O mediante cambios más concretos y viables que pueden empezar ya.