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Nos alcanza el subdesarrollo

Actualizado el 14 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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Nos alcanza el subdesarrollo - 1
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Costa Rica ostenta un nivel de desarrollo medio y continúa desarrollándose. Pero lo hace a tasas inferiores a la de otros países y regiones pobres. De mantenerse la situación, países que hoy miramos hacia atrás nos alcanzarán y nos pasarán.

Para sustentar esas afirmaciones, hemos utilizado la evolución del Índice de Desarrollo Humano (IDH), calculado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este índice integra una serie de variables que permiten medir y comparar la situación de cada país del planeta en cuanto a ingreso, educación, salud, etc. Se trata de una valoración de resultados, no de herramientas de desarrollo. Frecuentemente los defensores de las políticas económicas en nuestro país proclaman éxito, por ejemplo, a partir del número de tratados de libre comercio firmados, del volumen de la inversión extranjera o del gasto en educación. Estas son herramientas y no dicen nada sobre la materialización de objetivos de desarrollo. El IDH valora el avance de los países en relación con esos objetivos.

Evolución del IDH. La tabla que presento contiene datos comparativos de la evolución del IDH de Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, y de las regiones del planeta que constituyen el mundo pobre o a lo que en tiempos de la Guerra Fría se lo denominaba Tercer Mundo. Como se puede observar en 1980, primer año en el que el PNUD tiene datos sobre el IDH, Costa Rica superaba a los países y a las regiones mencionadas. La situación se mantiene 31 años después, en el 2011, cuando el IDH del país fue de 0,744.

Pero la 3.ª columna pone en evidencia algo sumamente preocupante: entre 1980 y 2011 Costa Rica, experimentó la tasa más baja de crecimiento del índice (0,62% anual) de todos los países y regiones consideradas. Aun países que durante ese período sufrieron prolongadas guerras, hambrunas, dictaduras, embates de la naturaleza o invasiones, se han desarrollado a tasas superiores a la de Costa Rica. Más aún, la 4.ª columna muestra que, si nos limitamos a los últimos 11 años, también encontramos que Costa Rica fue el país que se desarrolló a la tasa más baja.

En las últimas dos columnas muestro los años que tomarán los países y regiones para alcanzar a Costa Rica de mantenerse las tasas de crecimiento del IDH del período 1980-2011 o del 2000-2011, respectivamente. Nótese que, si se mantienen las tasas del período 1980-2011, en mucho menos de dos generaciones El Salvador y Honduras serían más desarrollados que Costa Rica, al igual que el promedio de los países de América Latina y el Caribe, de los Estados Árabes y de Asia.

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Por otra parte, si se mantienen las tasas del período más reciente (2000-2011), en tres generaciones toda Centroamérica será más desarrollada que Costa Rica. Asimismo, en apenas 12 años, la región América Latina & Caribe, en promedio será más desarrollada que Costa Rica.

Podría alegarse como esperable que el IDH de países que comienzan desde un bajo nivel se eleve más rápidamente que el de aquellos que lo hacen desde el nivel superior. Esto sería cierto si la comparación se realiza con países cuyo nivel de desarrollo es ya elevado, no cuando se trata de Costa Rica, que ocupa el lamentable lugar 69 en el ranking del IDH, muy por debajo del grupo de países cuyo IDH efectivamente crece poco por estar muy cerca de la cima.

Este deterioro relativo es más preocupante si tomamos en cuenta que se ha dado a pesar de los miles de millones de dólares que se han obtenido vendiendo a extranjeros lo mejor del país: frentes de mar, fincas, bancos, frecuencias de telecomunicaciones, cadenas comerciales, industrias, etc.

O sea, la propiedad de esos activos se ha ido para siempre, y los billones de dólares obtenidos no han sido suficientes para compensar las deficiencias del estilo de desarrollo; por lo que el país no ha podido mantener su superioridad relativa ante otros países.

Ni esos billones de dólares ni la propaganda de los políticos y Gobiernos responsables de esta desventajosa evolución, han podido esconder lo que otros indicadores de desarrollo también muestran. Por ejemplo, el coeficiente de Gini, el cual mide la concentración del ingreso, se elevó en un 35% de 1990 a 2011, siendo este el peor desempeño de esta variable en América Latina.

Corrupción e ineficiencia. Cuando hablamos de estilo de desarrollo incluimos la corrupción y la ineficiencia del sector público, males que agudizan los errores propios de algunas de las políticas económicas y sociales más importantes impulsadas durante las últimas décadas. Sobre las políticas que deben rectificarse hemos escrito reiteradamente. Aquí queremos enfatizar que lo urgente es eliminar la corrupción política para que aquellos que ostentan posiciones de poder formal tengan autoridad real para tomar y ejecutar decisiones de manera eficiente.

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Los gobernantes de las últimas décadas han abandonado las tareas a favor de la modernización y la productividad de instituciones claves para nuestro desarrollo tales como la CCSS, el MOPT, los puertos y el MEP. Su interés en relación con estas y muchas otras se ha limitado a utilizarlas para ponerlas al servicio de la corrupción, el clientelismo y la politiquería.

Ello ha contaminado a parte de la burocracia con desidia, abuso y negligencia.

Pero esa causa de muchos de los males es, al mismo tiempo, la buena noticia, dado que para enfrentarla no se requiere cambiar ni una sola ley o decreto ni de más presupuesto (por el contrario, se ahorrarían muchos recursos).

Solo se requiere de un equipo de gobierno capaz, experimentado, ético, valiente, sin rabo que le majen y sin compromisos que limiten su accionar. Dichosamente, en el país existen muchas personas con esas características en todos los partidos y en todos los sectores.

Obsérvese que, de seguir como venimos desde 1980, en 18 años El Salvador será más desarrollado que Costa Rica. Todavía estarán vivos muchos de los impulsores del modelo socioeconómico y ético que nos ha colocado en esa situación; ¿qué excusas darán entonces los autoproclamados estadistas que prometieron que con sus políticas Costa Rica sería el primer país desarrollado de America Latina?

Lejos de alcanzar a Suiza nos alcanza el subdesarrollo; lejos de converger en las alturas, las recetas neoliberales, la corrupción y la ineficiencia del aparato público nos atan a la mediocridad.

Espero que los electores tomen nota.

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