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El afortunado limonense que no habla inglés

Actualizado el 20 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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                 | EYLEEN VARGAS
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Limón. José Ángel Porras sabe que tiene mucha suerte.

Sabe que entregar el currículo cuando una empresa busca llenar un puesto no pasa a diario, que le ofrezcan el trabajo al día siguiente es todavía más raro y que esto le haya pasado siendo él un limonense de 18 años, es definitivamente porque venía “mandado del cielo”.

Encontrar empleo en Limón no es sencillo, dice, ahora con 23 años y un trabajo de tiempo completo. “Algunos de mis amigos del colegio están pirateando o son oficiales de seguridad. Sé que algunos están metidos en droga y creo que hasta hay algún gatillero”.

Estudiante de informática, padre de dos niños y esposo desde el 20 de diciembre de 2009, el joven labora como asistente administrativo en un predio de contenedores.

“Los jóvenes en Limón estamos para emprender; aquí no hay competencia y podemos montar lo que sea, pero falta el capital. Si no hay capital, lo que queda es emigrar”, explica Porras, quien llevó cursos de Ofimática y Servicio al Cliente en el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) en el 2008.

Aficionado a los códigos de programación HTML5 y Javascript, en su empresa le permiten diseñar software cuando lo necesitan, pero poco coincide su jornada diaria con las lecciones nocturnas.

La buena estrella lo condujo, en octubre del 2012, a las oficinas de Microsoft en Escazú, luego de cuatro entrevistas telefónicas. Entró con paso firme hasta que le dijeron que su inglés era insuficiente. “Eso fue un balde de agua fría y ahora estudio inglés, pero en sitios web. Trabajo de lunes a sábado durante el día, estudio por las noches y necesito ver a mi familia”, dice.

Junto con dos compañeros, diseña una aplicación móvil para monitorear el transporte público en el país, que presentará a un certamen de software para probar suerte.

Ahora, José Ángel madruga para pasar un rato con Brianna, su hija de un mes de nacida. Luego sale al trabajo para traer pañales y frijoles a la casa. En las noches va a las aulas y regresa tarde a Limoncito a abrazar a su esposa.

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