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Vivir la independencia, promover la convivencia

Actualizado el 21 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Una auténtica independencia significa trabajar por una Costa Rica más justa

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Hace 191 años, llegó a nuestro suelo un correo de Guatemala en el que se nos invitaba a abrigar la independencia. Ante un desafío tan inusitado y extraordinario, aquel conjunto de aldeas que era Costa Rica reaccionó de modo igualmente inusitado y extraordinario: en cuestión de mes y medio promulgó una Constitución, el Pacto de Concordia, basada en principios de libertad e igualdad y estableció por primera vez un Gobierno republicano y democrático.

Creo que pocas veces en la historia una sociedad tan modesta y rudimentaria ha reaccionado al reto de la soberanía con tanta rapidez, visión de futuro, y tan ferviente deseo de que sus habitantes construyeran una patria cuyo rasgo más distintivo ha sido la convivencia en paz y armonía.

Desde 1821 se ha impuesto la visión de que la independencia de Costa Rica no debe traducirse en la agresión a otros pueblos ni en el abuso de la autoridad sobre la ciudadanía, sino que conllevaba un deber de promover la convivencia, tanto con los países vecinos como al interior de nuestra sociedad.

Pero promover la convivencia no puede circunscribirse a evitar la guerra y defender las libertades políticas. Vivir una auténtica independencia significa trabajar de manera responsable por una Costa Rica más justa, próspera y segura. Hoy, al igual que hace 191 años, son necesarios auténticos compromisos, nuevos pactos de concordia, para sobreponernos a los retos del presente.

Hace dos años asumimos la conducción del Gobierno bajo el signo de la incertidumbre y la inseguridad. La economía salía de una de las peores crisis de su historia y apenas mostraba una tímida recuperación. A su vez, los problemas financieros que golpearon instituciones públicas tan importantes como la CCSS y que con valentía pusimos en evidencia, generaron preocupación e inquietud en muchos costarricenses que sintieron amenazado nuestro Estado de bienestar. Finalmente, el crimen y la violencia en franco crecimiento desde hacía varios años, generaban temor e inseguridad entre la población.

Frente a este escenario, propusimos un norte y trazamos una ruta: hacer de Costa Rica un hogar más seguro, próspero y digno para todas y todos sus habitantes.

Recuperación de la economía. Nuestra economía se ha recuperado y durante dos años consecutivos hemos crecido por encima del 4%, la inflación es la más baja de los últimos 40 años y tan sólo en los últimos 12 meses hemos creado más de 175.000 puestos de trabajo. Pese a los problemas que aún experimentan algunos de nuestros principales socios comerciales, venimos rompiendo récords históricos de ventas al exterior y la inversión extranjera directa ha crecido a tasas que alcanzan más del 40%.

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A la vez, hemos venido despejando cualquier duda de que la inversión social del país pueda verse afectada por las limitaciones fiscales y financieras con que nos ha correspondido gobernar. Así lo demuestra el hecho de que en el 2011 alcanzamos el nivel más alto del presupuesto en educación de nuestra historia, el cual representa el 7% del PIB. A la vez, hemos ampliado programas tan importantes como Avancemos, que hoy cubre a más de 185 mil jóvenes. Hemos mantenido una importante inversión en vivienda e infraestructura comunal y hemos impulsado una Red Nacional de Cuido que al final de nuestra administración habrá incrementado de manera sustancial el número de niños, niñas y adultos mayores que reciben atención integral.

En el caso de la CCSS, estamos saldando las deudas financieras adquiridas en el pasado y hemos respaldado diversas medidas dirigidas a sanear las finanzas de la institución. Todo esto ha ocurrido sin sacrificar inversión esencial para la atención de los asegurados. Al contrario, se ha ampliado la cobertura del seguro de salud y del seguro de invalidez, vejez y muerte.

Seguridad ciudadana. En materia de seguridad ciudadana, los delitos de mayor alarma social se han empezado a contener y algunos disminuyen de manera considerable. La victimización también se ha reducido, así como el sentimiento de inseguridad.

En competitidad, dejaremos a Costa Rica mejor posicionada en los rankings internacionales. Aunque ya hemos detenido la caída que se veía desde hace algún tiempo, como lo confirma el Foro Económico Mundial, nuestro objetivo es empezar a escalar posiciones. Para ello seguiremos eliminando trámites innecesarios y reduciremos los plazos de tramitación.

En el área de la infraestructura le heredaremos al país la más grande cartera de inversiones en carreteras y caminos de su historia y una propuesta de reforma que garantice un mejor desempeño institucional en la ejecución y fiscalización de obra pública. No cejaré en mi compromiso de atender la deuda histórica con nuestros pueblos fronterizos en el norte y con la defensa de nuestra soberanía, por lo que avanzaremos en consolidar la construcción de la Ruta 1856. Asimismo, dejaremos el diseño y los mecanismos de financiamiento encaminados que permitirán desarrollar opciones de transporte público ferroviario en San José y en la Gran Área Metropolitana.

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Además de la infraestructura física, trabajaremos por ampliar y fortalecer la infraestructura digital, impulsando nuevas inicitativas desde Racsa y sustentados en la Estrategia Nacional de Banda Ancha y en el Acuerdo Social Digital propuestos por el Gobierno.

En materia social, nos concentraremos en alcanzar las metas de cobertura de los programas de la red de cuido, y en llevar mejor conectividad y computadoras personales a nuestros centros educativos.

Contribuiremos a estabilizar las finanzas de la CCSS y haremos finalmente realidad el expediente electrónico para el 100% de las áreas de salud del país.

Seguiremos trabajando para contener y disminuir aún más las tasas de criminalidad y de victimización. Sin embargo, el esfuerzo más intenso en el área de la seguridad, consistirá en la promoción de un conjunto de medidas que nos permitan librar una lucha más eficaz frente al narcotráfico y al crimen organizado.

Nada más crucial y más urgente, para salvaguardar nuestro soberanía y la integridad de nuestras instituciones, que enfrentar con eficacia y con valentía este mal que aqueja a toda nuestra región.

Protección del ambiente. En el área ambiental nuestra atención se centrará en la promoción de medidas para la efectiva protección de nuestros mares, los cuales constituyen el 90% de nuestro territorio. Asimismo seguiremos trabajando en convencer a los diputados sobre la importancia de aprobar legislación que nos permita fortalecer nuestra matriz energética a través de una mayor participación de agentes económicos en la generación de energías limpias y permitiendo la explotación de las fuentes de geotermia.

Pese a que una vez más una reforma tributaria encalló en nuestra maraña institucional, el Gobierno seguirá con su política de austeridad en el gasto público y de mejora en la recaudación. A la vez, procuraremos convencer sobre la importancia de avanzar en reformas legales que garanticen un manejo más eficiente de las finanzas públicas, y un ordenamiento de la situación salarial y de empleo público.

Nos ha correspondido gobernar en tiempos difíciles pero el honor de servir a Costa Rica desde un cargo público debe bastar para derivar fuerza e inspiración y para redoblar el paso en esta segunda y última mitad de nuestra administración.

Le pido también a cada ciudadano y ciudadana de este país, que se interrogue sobre sus deberes cívicos y cómo cumplirlos mejor. Les pido que sean generosos con la Costa Rica que todas y todos compartimos y que, gracias a todas y todos, puede ser cada vez mejor.

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