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Actualizado el 12 de mayo de 2013 a las 12:00 am

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Renace en el Partido Acción Ciudadana (PAC) la polémica sobre el método de elección del candidato presidencial. Epsy Campbell y Juan Carlos Mendoza pugnan por una convención abierta, donde los votantes inscritos en el padrón nacional puedan pesar en la selección del aspirante, con el único requisito de dar su adhesión al Partido.

El Comité Ejecutivo propone procedimientos cerrados. Cuando mucho, abrirían las urnas a unos 8.000 electores, todos de probada militancia y con cargos de diversos niveles de responsabilidad. Ni siquiera se trata de la “gente PAC” convocada para elegir al candidato del 2010. En esa oportunidad, unos 70.000 partidarios fueron invitados a depositar el voto, pero menos de la tercera parte atendió el llamado.

Campbell se muestra preocupada por la transformación del PAC en un “club de amigos”. Imposible creer que su preferencia, en esta oportunidad, no esté influida por su amplia ventaja en las encuestas. La elección cerrada favorece a quienes tienen peso en la estructura y no en el electorado nacional. La precandidata no deja de poner el dedo en esa llaga y acusa al Comité Ejecutivo de temerle a una convención abierta.

Más allá de la motivación inmediata fundada en las encuestas, a Campbell también le asiste la coherencia. En febrero del 2009, cuando se preparaba para afrontar a Ottón Solís, abogó por una convención abierta porque “si el PAC no se abre, no va a ganar las elecciones”. Solís dijo estar dispuesto a complacerla, pero la Asamblea Nacional se pronunció por una fórmula que exigía a los interesados inscribirse un mes antes de la convención. El método “semiabierto” terminó atrayendo a unos 19.000 votantes de los 70.000 inscritos con gran esfuerzo de las tendencias. Aun así, se trata de más del doble de los posibles participantes si imperan las propuestas restrictivas contempladas para la convención en ciernes.

La capacidad de celebrar una convención abierta sería un signo de madurez partidaria, pero el PAC más bien retrocede y la “semiapertura” de hace cuatro años está a punto de transformarse en cerrazón. Si entonces la selección del candidato estuvo a cargo de la “gente PAC”, hoy podría quedar en manos del “club de amigos” temido por Campbell. En ese caso, el Partido no debe cifrar esperanzas en salir fortalecido de la contienda interna, sobre todo si se impone la candidatura de un postulante con menor arrastre electoral que el demostrado por la exdiputada. El divorcio entre las bases y la dirigencia se haría demasiado evidente. Las razones económicas invocadas hasta ahora para no celebrar una convención abierta serían insuficientes para disimular una fractura tan grande.

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Armando González R.

agonzalez@nacion.com

Editor General Grupo Nación

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad ...

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