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Actualizado el 12 de junio de 2013 a las 12:00 am

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Si hiciéramos una lista de los cabos sueltos y de las sinfonías o charangas inconclusas en nuestro país, en el campo económico, técnico y en muchos otros proyectos, que han quedado a medio palo, el grito de descontento y santa ira de la gente se escucharía en todos los rincones.

No se trata solo de proyectos a medio hacer y del tiempo perdido en ellos, sino, sobre todo, del dinero malbaratado, de cascadas de recursos financieros que no han llegado a cristalizar. Las fuerzas vivas de San Carlos y otros cantones, por ejemplo, vienen denunciando, desde hace tiempo, la indolencia del Estado en la conclusión de la carretera. Los miembros de la Asociación Procarretera a San Carlos se quejaban un día de estos de que ni siquiera se han terminado de expropiar los terrenos que permitan la nueva vía para dicho cantón.

Hace 43 años, se planteó este proyecto vial y la obra no ha visto aún la luz. El MOPT prepara ahora el cartel para abrir las salidas o conexiones hacia el norte y hacia el sur, pues sin ellas esta vía solo serviría para el juego infantil de la gallina ciega. Esta es, en fin, la cultura vial de Costa Rica. ¡Ah, si algún estudioso nos contara la historia de los recursos derrochados por el tiempo que pasa y las obras no terminan o por lo que tenemos que pagar, año con año, para nada' para que, al fin de cuentas, un gobierno decida reanudar las obras, presionado o no por la gente, y, entonces, se da cuenta de que la falta de planeamiento o la imprevisión ha centuplicado el costo de los proyectos'

Y si, al menos, sirviera de pretexto la escasez de recursos para concluir las obras, podríamos, entonces, aliviar nuestras conciencias, pero no es así. En primer lugar, nada encarece más los proyectos que la falta de planeamiento o el planeamiento a lo loco, y, en segundo lugar, basta leer los periódicos para advertir que la corrupción, el desorden y el derroche encarecen las obras sin pena ni tregua.

Conviene tener en cuenta que con un poco de responsabilidad y visión, esto es, con solo llegar a tiempo en la realización de ciertas tareas primarias o de sentido común, podrían economizarse cantaradas de recursos. Este es el caso de las expropiaciones, cuya reforma legal, prometida en vano por los gobiernos cada cuatro años, representa una de las causas de atraso y hasta de corrupción, dada la intromisión de intereses creados que intervienen para que todo siga igual.

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¿Cuál es la causa de este desmadre? Pueden ser varias, pero una de las primordiales es, sin duda, la falta de autoridad y, en lo personal, de carácter. Nos da miedo decir que NO o quedar mal con alguien.

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