Archivo

En Vela

Actualizado el 22 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Una buena persona, angustiada por el futuro de Costa Rica, me dijo un día: “Cuando usted vea un desfile o un grupo de costarricenses, cuente bien el número de gordos. No importa si son adultos o menores de edad. De ahí podrá extraer varias conclusiones sobre el presente y el futuro”.

Sabio consejo, que he cumplido a cabalidad, al punto que se me ha convertido en obsesión y que este periódico, en días pasados, transformó en llamativo titular de un reportaje. “Sedentarismo –escribió la periodista Irene Rodríguez S.– podría enfermar y matar al 60% de los adultos ticos”. Enfermar y matar. Dos infinitivos terribles. El sedentarismo no es en sí una enfermedad, pero es un factor de riesgo, lo que, al fin de cuentas, da lo mismo pues se relaciona con la hipertensión, la diabetes, el cáncer, los infartos y otros males del corazón. Una dieta alta en grasas y baja en frutas y verduras conduce a la muerte. ¿Habrá una noticia peor?

Este reportaje debería figurar en todas las oficinas y casas. Sus datos son aterradores. Resumo: el 60% de los costarricenses está en la cuerda floja, columpiándose entre una enfermedad grave y otros malestares, como los citados, y la muerte. El 31,5% sufre de hipertensión, un porcentaje que en los últimos años ha aumentado, junto con la diabetes (10,5%). El 36,1% de la población mayor de 20 años tiene sobrepeso y el 25,9%, obesidad. Los triglicéridos altos (causa de enfermedades cardiovasculares) atacan al 44% de la gente y el 42% tiene un índice alto de colesterol, que nos hace más vulnerables a la hipertensión y afecta a 1.300.000 costarricenses. La CCSS invirtió 87.000 millones de colones en el 2011 en la atención de enfermedades cardiovasculares. El 81% de los ticos, según la OMS, muere por males crónicos y de estos el 30% por problemas cardiovasculares. El 23,2% corresponde a muertes prematuras (menores de 60 años).

¿Qué más? El 59,9% de la población mayor de 20 años no realiza ninguna actividad física, pese a que, como dice el reportaje, “el ejercicio es un excelente medicamento preventivo”, el más barato de todos, pues “el ser humano nació para moverse”. Unos 30 minutos al día proporcionan vida y salud. La CCSS lleva a cabo una campaña intensa sobre la materia, la cual choca con la indolencia típica del tico y con sus pésimos hábitos de alimentación.

PUBLICIDAD

¿Responsables? El Estado y la política, que no distinguen entre lo esencial y lo accidental, al punto que, en esta materia, soporta un atraso criminal de varias décadas. Nuestra enfermedad moral y política no se llama ingobernabilidad, sino pereza, indolencia o como se la quiera llamar. Es una enfermedad de la voluntad, de falta de carácter. ¿Cuál es nuestro presente y qué futuro nos espera?

  • Comparta este artículo
Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota