Archivo

En Vela

Actualizado el 13 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

En días pasados, la vida nos dio un regalo de humanidad. Aprendimos los habitantes de este país bienaventurado que también los dirigentes sindicales son seres humanos y, como tales, imperfectos o pecadores, como el resto de los ticos.

Esta certeza histórica no constituye un consuelo o alivio para los corruptos de tomo y lomo que han tomado por asalto las finanzas del Estado. Tampoco para los cínicos que, una vez descubiertos o condenados, o bien que se han salvado por algún tecnicismo legal o por la ignorancia –o cálculo– de algún funcionario, no tienen empacho en proclamarse inocentes o en dar lecciones de moral. Otros, aun sabedores del origen espurio de sus recursos, o precisamente por ello, saben mover mares y montes para lavarse la cara nacional e internacionalmente. En fin, no hay pretextos. La ventaja de ser un país pequeño estriba en que todos nos conocemos.

Así, pues, si se les aplicaran a los dirigentes de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) los calificativos condenatorios que ellos suelen endilgarles a los funcionarios, políticos, empresarios y, en general, a todos los que no son sindicalistas, cuando incurren en actos indebidos, todos aprenderíamos una lección vibrante de justicia, democracia, igualdad y no discriminación.

Expreso lo anterior por cuanto, hace menos de un mes, un informe de auditoría externa de la empresa Rojas Ceciliano S. A. , contratada por ANEP el año pasado, verificó una serie de actos contrarios a la ley y la moral en esta entidad en el proyecto hotelero El Tití, en Quepos, con gastos por 379 millones de colones. La auditoría la pidió el fiscal de ANEP, José Manuel Gómez, por cuanto, cuando solicitó los libros contables de ANEP del año 2000 en adelante, se le dijo que “esos libros no existían”. El dinero, según la nota, “salió del sindicato con cheques que nadie revisó, sin facturas, con falta de estudios técnicos y sin libros contables que registraran los movimientos financieros”.

La auditoría, además, sufrió “serios atrasos” por culpa de los dirigentes de ANEP. No fue posible hablar con los responsables por cuanto no aparecen números telefónicos a su nombre. “Hay errores en los estudios de factibilidad del proyecto turístico y las obras se iniciaron sin el permiso de construcción y sin la evaluación de Setena”. Por otra parte, la auditoría manifiesta que los recursos, instalaciones y equipo de la ANEP “se manejaron con absoluto descuido”. Un desmadre

PUBLICIDAD

En fin, este “sueño” de ANEP, una “trochita” sindical, por el que suspiraron tantos, se evaporó como muchos otros en el Estado. ¿Quién podrá ahora defendernos?

  • Comparta este artículo
Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota