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Actualizado el 27 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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Las charlas que nos ha regalado TEDx Pura Vida, en Costa Rica, han logrado transmitirnos la grandeza intelectual del ser humano. Así de simple. Pero ¿qué es TEDx Pura Vida? Un proyecto original y creativo, que recorre el mundo, y que, en un ambiente de sencillez, casi de inocencia, nos inspira y nos lanza a dejar de lado la rutina y a dar el salto cualitativo hacia otras cumbres o esferas del pensamiento y de la acción. No hace falta aclarar que la expresión “Pura Vida”, tan tica, es nuestra representante en esta incipiente coral, que algún día, como espero, llene todo el país.

El viernes pasado, le tocó el turno, como expositor, a Álvaro González Alords, español, profesor, consultor y especialista en innovación y transformación de empresas. En los últimos 10 años ha trabajado en 100 empresas, ubicadas en 20 países, con el fin de ayudarles a transformar sus modelos de negocios. Cuando tomé nota del tema de la charla (innovación y transformación de empresas), aunque sabedor de su calidad, no se encendió mi curiosidad. No imaginé tampoco el manantial de ideas que me depararía.

Sin embargo, mi atención se intensificó cuando escuché la idea central de la charla: “La innovación –dijo don Álvaro– tiene mucho que ver con la conversación. A veces, tenemos cada uno media corazonada y en medio de una plática, si juntamos nuestra corazonada con la del otro, esto se convierte en una idea extraordinaria”. El poder de la conversación fue justamente el mensaje que el expositor vino a trasmitirnos. La gente –dice– “debe aprender a dejar los smartphones, de las tabletas y otros aparatos, y restablecer lazos rotos y abordar de una vez por todas las conversaciones que cada uno tiene pendientes” con la gente, con cualquier gente. Como piedra en un lago, la palabra tiene un efecto multiplicador, que da paso al crecimiento y la innovación, y ayuda a resolver tensiones en el seno de las familias y países.

Detrás de una conversación verdadera –afirma– no hay ganadores o perdedores, sino dos personas que están más cerca de la verdad' Menos “mails” y más conversaciones para enterarnos de las oportunidades que nos ofrece el siglo XXI. Nuestros países tienen una oportunidad histórica, pues van a crecer más que los desarrollados. Esta transformación requiere innovación productiva, urgida de un nuevo liderazgo, que se define por la calidad de la conversación que la gente tiene. Debemos diseñar conver- saciones inspiradoras.

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En síntesis, nuestra potencia innovadora –y santificadora– está en la palabra y en la conversación. ¿Quién lo creyera en un mundo que ha prostituido la palabra? El evangelista Juan escribió: “En el principio era la Palabra (logos), y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”.

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