Archivo

En Vela

Actualizado el 18 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Cualquier noticia sobre el mejoramiento de la calidad del sistema educativo, privado o público, produce un profundo regocijo. No es para menos. Por tratarse de inversiones en el orden del espíritu, de los valores, del conocimiento y de otras dimensiones básicas del ser humano, la gente percibe que estos esfuerzos no se agotan en su realización. Por el contrario, dejan una larga estela en el tiempo y en el espacio.

Esta percepción y sentido de lo humano hacen que la gente esté dispuesta a cualquier sacrificio con tal de avanzar y conquistar más altas metas. Nuestro país ilustra, con su ejemplo diario y la realización de numerosos proyectos, en el orden educativo, esta realidad, gracias al esfuerzo propio y a la ayuda del Estado. La noticia, por ello, del establecimiento de colegios que adoptaron, con ilusión y aplicación, la modalidad del Bachillerato Internacional no debe dejarnos indiferentes. El trabajo conjunto en estos proyectos del Estado y de la iniciativa privada desborda el trabajo específico educativo para proyectarse en otras actividades de la vida.

Este periódico informó que tres colegios públicos ofrecen, desde la semana pasada, la modalidad del Bachillerato Internacional, “tras un riguroso proceso de acreditación y decenas de millones invertidos”. Son ellos los liceos de Poás, Puriscal y Cariari de Pococí. La Organización del Bachillerato Internacional (OBI), encargada de dicha certificación, suministró la noticia. También ha recibido el aval internacional el Liceo Experimental Bilingue, de Palmares; el Colegio José Gregorio Ramírez, de Alajuela; el Liceo de Costa Rica, de San José, y el Liceo de Bagaces, de Guanacaste. La acreditación se llevó a cabo mediante el patrocinio del MEP y la Asociación Bachillerato Internacional Costa Rica (Asobitico). Se proyecta tener 20 colegios y 1.000 estudiantes egresados en el 2017.

Estos datos nos suministran diversas enseñanzas. Hago hincapié en una: el esfuerzo de estudiantes, padres de familia, educadores, profesionales e iniciativa privada, que se refleja y concreta en el hecho de que los estudiantes de estos colegios públicos provienen de sectores menos favorecidos económicamente. Además de la ayuda externa, estos colegios han realizado diversas actividades sociales en sus comunidades para agenciarse los recursos necesarios.

PUBLICIDAD

¿Cómo armonizar el esfuerzo propio de las familias y del sector privado con el del Estado –y la política– para resolver los problemas del país? Esta es la cuestión. ¿Cómo hacer para estimular a la gente y para poner en su lugar al Estado –y a la política– para que trabajen en forma solidaria? El futuro de CR depende de la respuesta a esta interrogante política y moral.

  • Comparta este artículo
Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota