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Actualizado el 04 de enero de 2013 a las 12:00 am

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El periodista Esteban A. Mata nos ofreció ayer, en La Nación, una síntesis cabal del estado de la oposición o, mejor dicho, de la oposición política fraccionada, que, si bien es oposición teóricamente y política por su propia naturaleza, el calificativo propio es el de “fraccionada”.

Siendo un conjunto de partidos políticos, pareciera natural su fraccionamiento, en el sentido de un grupo de fracciones políticas. Sin embargo, en este caso el calificativo de fraccionada le viene dado no por su realidad, sino por el manoseo de esta palabra de parte de sus dirigentes. Su culminación fue la creación de la Alianza por Costa Rica, que gobernó –o desgobernó– el Congreso por un año (de mayo del 2011-a mayo del 2012), en que puso de manifiesto, en una oportunidad de oro, su ineptitud para la unidad y, sobre todo, para probar con hechos su capacidad para gobernar.

El titular del reportaje del periodista Esteban Mata: “Opositores abren año tanteando coalición electoral contra el PLN”, contiene dos términos esclarecedores: tantear y contra el PLN. Ambos vocablos dan pie para un diagnóstico objetivo de la oposición, pues esto –tantear– es lo que han hecho, por casi tres años, estos siete partidos de oposición, sin resultado alguno, tal como lo confirma este titular, cuando el próximo 1.° de agosto (dentro de siete meses) se vence el plazo para que los partidos decididos a participar en una coalición para las próximas elecciones presenten la solicitud de inscripción ante la Dirección de Registro Electoral de Partidos Políticos del TSE.

El tiempo, ese gran tesoro de los seres humanos, convertido por nosotros en enorme valladar para ejecutar nuestros proyectos y nuestros sueños, es hoy el enemigo de la oposición política, como lo es en muchos otros campos de la vida nacional. ¿Cómo convertirlo en amigo y socio? Esta es la cuestión. Solo hay un camino: depositar en el ánfora del tiempo nuestras buenas obras concretas. Obras son amores y no buenas razones, dice el adagio popular. Y en el orden de la salvación no bastan las promesas o las buenas intenciones. Se requiere la fe y las obras buenas concretas que hablen por nosotros.

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Pregúntense, pues, los dirigentes y aspirantes de la oposición cuáles son esos trofeos u obras concretas para conquistar la voluntad de los electores. Primero, ¿qué han hecho en estos tres años? ¿Por qué desperdiciaron la oportunidad de la Alianza por Costa Rica? Segundo, ¿es posible una coalición sin un liderazgo confiable? Tercero, ¿cuál es el objetivo: derrotar al PLN en la primera votación, o en la segunda? En síntesis, las personas requieren planteamientos concretos, factibles y visibles. ¿Cuáles son?

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