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Actualizado el 23 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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El 14 de noviembre pasado este periódico publicó una noticia con este titular y siempre con España como centro delantero: “España evaluará si tren urbano es factible”.

Pocos anuncios entusiasman tanto a nuestro país como los referentes a la puesta en marcha de un tren, quizá porque estos han formado parte de nuestra historia y de nuestra economía. Los viajes a Puntarenas y a Limón de nuestros antepasados y de muchos de los presentes se recubren de nostalgia, y el cierre de estos servicios ha hecho sangrar a muchas personas. Fresco está el júbilo con que, en el Gobierno anterior, se revivió el servicio ferroviario y cómo esta generación espera que cristalicen otros proyectos periódicamente anunciados.

El problema es que los ticos tenemos un extraño sentido del tiempo, como lo verifican numerosos proyectos fracasados o abortados. Pese a ello, seguimos esperando y esperando, como a su novia el joven enamorado. Se sabe, por ello, de adustos compatriotas que en sus oficinas o en sus casas, además de añorar el advenimiento del tren, tienen adheridos a las paredes las noticias publicadas sobre proyectos ferroviarios, a modo de oración o de meditación metafísica sobre el tiempo costarricense.

Y no es para menos. Además de la del 14 de noviembre de 2012, el 24 de enero de 2008 La Nación anunció: “Gobierno promete tren eléctrico en 2 o 3 años” y el 6 de octubre de 2009 se nos dijo: “Once empresas interesadas en Tren Eléctrico Metropolitano”. Esta información produjo sobresaltos de felicidad por el tren en sí y por la sonora expresión “eléctrico metropolitano” que nos metía de lleno en las grandes ligas urbanas. El disfrute duró poco tiempo pues, el 13 de octubre de 2009, siete días después, la Prensa Libre proclamó: “Gobierno valora frenar Tren Eléctrico Metropolitano”. Los ayes de dolor se extendieron por todo el territorio nacional.

El 30 de diciembre de 2009, La Nación dijo con bondad metafórica: “Plan de ferrocarril de carga roza con tren eléctrico de pasajeros”. El 18 de enero de 2010 la Prensa Libre arremetió: “Incofer y no Concesiones se haría cargo de Tren Metropolitano”, una rencilla burocrática esperada, y el mismo periódico anunció, el 13 de abril del 2010: “Incofer prepara propuesta para tren en Alajuela, Cartago y Belén”. El 1 de noviembre de 2011, La Nación remachó: “En 15 días refrendan estudio de factibilidad de tren interprovincial” Y, para cerrar el círculo de esta columna y del tiempo a la tica, el 14 de noviembre pasado este periódico entonó: “España evaluará si tren interurbano es factible”.

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Lo reitero: a la hora del Juicio Final, los ticos llegaremos de últimos.

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