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Actualizado el 07 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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No me esperaba una noticia tan halagadora como esta del lunes: “Entidades públicas logran superávit por mejora financiera de la Caja”. Esta información tiene tres dimensiones positivas: el mejoramiento financiero de la CCSS, el superávit de las entidades públicas no financieras (la Caja, Recope, el Consejo Nacional de Producción, el ICE, la Junta de Protección Social y AyA), así como el mensaje positivo de este tipo de notas.

Las citadas entidades financieras pasaron de un déficit en los primeros ocho meses del 2011 de 65.447 millones de colones a un superávit de casi la misma cantidad (¢65.633 millones). Según expresó Róger Madrigal, director de la División Económica del Banco Central, “este vuelco se debe principalmente a la notable mejora de la CCSS, en que se observa un sostenido crecimiento de los ingresos (17%) que supera el de los gastos (11%). Recope, además, presentó un déficit menor, y las otras entidades mejoraron sus resultados.

De acuerdo con el criterio del gerente financiero de la CCSS, Gustavo Picado Chacón, las causas de este mejoramiento son las siguientes: una política de nuevas plazas cuidadosa y responsable, todo lo contrario de las locuras de años pasados, cuando funcionó el “óleo” de nombramientos sin ton ni son; aumentos salariales ajustados al costo de vida y no por motivos políticos; medidas enfocadas en la optimización de los recursos, en contraposición a los gastos de complacencia, y la reactivación únicamente de las plazas vacantes orientadas a la calidad de los servicios y no a otras razones. Asimismo, el Estado ha realizado sus obligaciones responsablemente, y la gestión de cobro ha sido estricta. En cuanto al CNP, se han reducido las plazas (110) y aumentado las ventas.

Me he extendido en estos aspectos, ya incluidos en nuestra nota del lunes pasado, no solo con fines informativos, sino como indicadores ejemplares de una gestión responsable, a partir de la mejora financiera de la CCSS. ¡Quién lo creyera hace algunos años, cuando comenzó el desbarajuste de esta institución, y quién lo creyera hace algunos meses, ante las denuncias sobre el descaminamiento de la CCSS, cuando el pesimismo se extendió, como un manto maldito, sobre el futuro de esta institución y sobre la capacidad de sus funcionarios!

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¿Qué significa este cambio interno en la CCSS, frente a uno de los desafíos más grandes en su historia? Primero: tenemos funcionarios responsables y, cuando se quiere, se puede. Segundo: de esta verificación se deriva una responsabilidad enorme: por nada del mundo, mirar atrás o creer jamás que todo está hecho. Este es solo el principio de un reto histórico. Costa Rica necesita ejemplos parecidos.

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