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Actualizado el 02 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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Pocas veces como ahora se ha verificado que los problemas del país y la dificultad en resolverlos se originan en la división y la mediocridad de los partidos políticos. En la coyuntura actual, con todo, si bien el PLN ha perdido fuerza intelectual, pues todo su esfuerzo se concentra en lo electoral, la división es patrimonio y monopolio de la oposición.

La división en el seno de la oposición es de todo tipo y toca las fronteras del escándalo por su volumen, por las contradicciones y su desconfianza internas, por la carencia de líderes unificadores, por su esterilidad política y por tener como causa el ansia de poder. La conquista del poder, por medios legítimos, es un factor necesario en el marco democrático, pero convertido en razón única de lucha

La división o dispersión en la oposición se incubó en la Alianza Democrática por Costa Rica, en mayo del 2011, que, a la postre, resultó una repartición de puestos o cargos políticos, y su agenda o programa no fue sino un ardid o artimaña para seducir a los propios partidarios y al país. Era natural que a partir de este engaño colectivo la oposición, carente de armazón y de consistencia, se derrumbara y que cada partido iniciara un proceso multifor- me de división interna siempre en busca del poder, si no de alcance nacional, al menos partidista.

La división de la oposición abarca a cada fracción legislativa en relación con sus jefaturas o cúpulas políticas y a cada partido o fracción en sí mismas hasta desembocar, en el caso del Movimiento Libertario y del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), en una alianza contra natura entre estos dos partidos o, mejor dicho, entre Calderón y Otto Guevara, sin que se le haya explicado al país el porqué y el para qué de este encuentro in extremis, tras el desastre del naufragio. Se ha anunciado, asimismo, una alianza política entre partidarios del PUSC no calderonista y del PAC disgregado de Ottón Solís, y, a su vez, Mariano Figueres trabaja para conformar otro rebaño político.

La división y subdivisión de la oposición y los anuncios de alianzas y nuevos partidos sería solo un relato interesante y pintoresco del estado actual de la política, si no fuera porque esta dispersión y falta de proyectos e ideas sustanciales, capaces de vertebrar un partido político en serio, no le estuviera causando un daño enorme al país, principalmente de la ladera de la oposición en la Asamblea Legislativa.

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Muy graves problemas y muy importantes proyectos se han acumulado, sin que, por la parálisis política y el ansia de poder, se avance en beneficio del país. Estamos perdiendo así oportunidades magníficas, mientras continúa la mejenga y la comedia de los aspirantes y de la oposición.

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