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Actualizado el 17 de octubre de 2012 a las 12:00 am

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¿Por qué no hacemos a tiempo lo que tenemos que hacer? ¿Por qué no hicimos a tiempo lo que teníamos que hacer? La falta de una respuesta honrada y cabal a estas dos preguntas, tan simples, puede explicar muchos de nuestros males. Peor aún, ni siquiera nos las hemos planteado. Por consiguiente, la rectificación ha sido imposible.

A esta cuestión capital se refería, el lunes pasado, Roberto Sasso en esta sección con ejemplos concretos y acusadores en un artículo intitulado “Costo del paso lento”. El problema no es la lentitud, sino el costo. Y, como no somos conscientes del costo y sí de la lentitud, cuando ya tenemos el agua al cuello, los costos de nuestro país son inmensos, pues a los costos reales y tardíos hay que agregar la precipitación, las chambonadas y la presión de la gente. Si hiciéramos una lista de esta metodología a la tica, nos asustaríamos por eso que llaman costo de oportunidad.

Cada año de atraso en la culminación del proyecto llamado “Cerrando brechas”, contenido en el Acuerdo Social Digital –dice Roberto Sasso–, le cuesta al país puntos porcentuales del PIB. Su objetivo consiste en conectar con banda superancha todos los centros educativos del país. Su beneficio social y de crecimiento económico es, por lo tanto, inagotable. El paso lento ha sacrificado también el proyecto de Tributación Digital, que fracasó hace más de dos años. Solo sirvió para los grandes contribuyentes y no para el resto del 99,5%. Si se hubiera actuado bien y a tiempo, el déficit fiscal “sería muy diferente”,

El expediente digital de salud se ha estado desarrollando por 14 años en la CCSS. El nuestro es el mejor sistema de salud del mundo' en papel. Su costo económico es, por lo tanto, muy elevado En el campo de la salud, unas 20 clínicas y hospitales cuentan con sistemas electrónicos, pero no hay comunicación entre ellos. Actualmente se está en proceso de instalar un sistema en los más de 1.000 Ebáis del país, el cual concluirá en el 2017. El costo de oportunidad del expediente digital electrónico ha sido, pues, muy alto. Sus víctimas, los asegurados.

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El primer proyecto para llevar a cabo las compras públicas en línea comenzó hace 12 años. El papel sigue prevaleciendo. El atraso en la automatización y la transparencia en las compras públicas nos cuesta $1.000 millones.

Estos son apenas unos ejemplos en el campo tecnológico, por lo que no se computan todos los que corresponden a otras materias, que nos habrían liberado de la pobreza. Nos hemos atragantado por años y años de ideología, de prejuicios y de retórica, y hemos dejado de lado las plazas fuertes de la pobreza y el atraso: el ataque contra los hechos y males concretos, con firme liderazgo categórico, con perseverancia y un control despiadado.

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