Archivo

En Vela

Actualizado el 29 de junio de 2012 a las 12:00 am

Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Los dirigentes sindicales de APSE y de la CCSS se inspiraron, el martes pasado, en un tractorista, vecino de Coopevega de Cutris, de San Carlos, uno de tantos contratistas para construir la trocha fronteriza,

Este tractorista declaró con inusual transparencia: “A mí el patrono me decía que robara horas. La idea era que había que robarse hasta cinco horas sin hacer absolutamente nada en la trocha. Esa era al orden que le daban a uno”. Así se embolsaba una buena suma, que le pagaba su “patrono”, quien recibía una tajada de Conavi. El objetivo era robar. El plan era robar y causar el mayor daño al Estado, a la economía, a la institucionalidad y, sobre todo, a los sectores más pobres, las víctimas de estos actos ilegales.

No hay diferencia, excepto en la franqueza, entre la conducta de este tractorista y la de los dirigentes sindicales que, el martes pasado, acompañados de un grupo de profesores y de otros trabajadores de la CCSS y de algunos colegios de secundaria, desfilaron por la avenida segunda para protestar contra la corrupción política y contra las autoridades de la CCSS. También estos dirigentes sindicales actuaron contra las normas legales y éticas, les robaron el tiempo de clases a los estudiantes, a los profesores y a los padres de familia, y utilizaron el arma favorita del chantaje para lograr sus propósitos, que no son otros que causar daño para erigir sobre este su liderazgo.

La huelga fue un fracaso, como lo demuestran la fotografía y la información de la prensa. Sin embargo, bien se sabe que el éxito no reside, en estas huelgas, en la cantidad, sino en el solo anuncio en sí de la suspensión de los servicios públicos, habida cuenta de que basta esta declaración sindical, para que, ante la incertidumbre y la confusión, muchos padres de familia se abstengan de enviar a sus hijos a la escuela o al colegio. Pese a ello, muchos centros educativos y de salud funcionaron normalmente, lo que no importa a los dirigentes sindicales. A estos interesa la publicidad y, como expresamos, causar daño.

Según las informaciones de la prensa, hubo largas filas en las farmacias de los hospitales México y Calderón Guardia; en el México, donde 76 empleados secundaron la huelga, se suspendieron 40 cirugías, y los asegurados tuvieron que esperar hasta cuatro horas para recibir las medicinas. Estos datos y los obtenidos en algunos colegios posiblemente han inundado de gozo a los valientes y erguidos dirigentes sindicales. Una vez más dejaron sin alimentos a millares de estudiantes pobres y una vez más centenares de asegurados regresaron a sus casas con las manos vacías, mientras se preguntaban cuál es el sentido de los derechos humanos en los gremios de nuestro país.

PUBLICIDAD

Las víctimas de estos actos de violencia social son gente buena y paciente. Jamás se imaginan que las marchas de ciertos “líderes” de nuevo cuño contra la corrupción política encubren la defensa de la corrupción sindical.

  • Comparta este artículo
Archivo

En Vela

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota