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Actualizado el 01 de junio de 2012 a las 12:00 am

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Mi intención era escribir hoy sobre una atractiva noticia de ayer en este periódico: “Mitad de los ticos se dejó tentar por los artículos de contrabando”, esto es, perfumes, música, pantalones, películas, videojuegos, licores etc., etc. ,etc. En síntesis, casi todo. En un recuadro informativo se lee lo siguiente: “Contrabando: existe porque a la gente le gusta ahorrar”. Si el contrabando es una virtud o un valor ético –el ahorro–, habrá que estimularlo para que la gente ahorre.

El tema es de tal magnitud que he preferido, en aras de la coherencia y de la continuidad, prescindir, por hoy, del contrabando y del ahorro, y escribir sobre otra noticia morrocotuda de ayer: “MEP verifica en aulas si colegios y escuelas inflan la matrícula”. Digo coherencia y continuidad porque, reiteradamente, me he referido al gremialismo y al sindicalismo, instrumentos democráticos buenos e indispensables, que algunos dirigentes han convertido en una de las causas de los principales abusos de este país, inspirados en aquello de “haced lo que yo predico, pero no lo que hago”. ¡Ah democracia, libertad, justicia social, igualdad, clase trabajadora, cuán nobles y fecundas palabras sois para adornar las huelgas y los discursos, y cómo los dirigentes, políticos y no políticos, os han pisoteado y trastornado”.

Pues bien, allá voy. La noticia sobre la indagación del MEP en las aulas para comprobar si el número de alumnos reportados por los directores corresponde a la verdad, tiene dos partes: la denuncia, ya de por sí jugosa, y la reacción de los dirigentes gremiales. Para estos los perversos son siempre los políticos, los funcionarios y los empresarios, no ellos. En los gremios reinan la pureza y la transparencia, y ¡ay del que ose criticar, denunciar o pedir cuentas!

Como se sospecha que algunos encargados de los centros educativos han inflado la matrícula para aumentar el salario, ya comenzaron las respectivas auditorías de parte del MEP. Estos rumores –dice la información– han circulado por años. En un colegio, en Guanacaste, dos colegios reportaron grupos de 28 alumnos, pero solo tienen 14. Se les exigirá a los directores, de ahora en adelante, una declaración jurada sobre la matrícula.

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Esta auditoría es, pues, justa y necesaria. Sin embargo, ya reaccionó el presidente de ANDE, al que seguirán sin duda los de APSE: “El MEP es poco profesional. Una medida de estas denota desconfianza en los directores”. Típico argumento gremial: los malvados son los otros. Nosotros, los dirigentes, somos inmaculados y, como tales, intocables e impunes. (El costo de esta mentalidad alcahueta y del miedo a rendir cuentas ha sido oceánico).

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