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Actualizado el 08 de junio de 2013 a las 12:00 am

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Quien quita un quite y mañana veamos al diputado Justo Orozco cambiar, cual camaleón, el emblema de su partido por la bandera multicolor de la diversidad sexual, como ahora pretende hacerlo el diputado del PASE Víctor Emilio Granados con su campaña “Yo también me salgo del clóset”. En año electoral, parece que todo sea posible.

Granados exhibe hoy su singular apoyo a la diversidad sexual: “(salirse del clóset) es una frase que se utiliza siempre, despectiva y discriminatoriamente, en contra de personas homosexuales y hasta de personas heterosexuales que apoyan los derechos de las personas de esta orientación”. Otrora férreo opositor de las uniones civiles entre personas del mismo sexo, líder de la iniciativa que buscó convocar el “referendo del odio”, hoy se presenta como un abanderado de la igualdad. ¿Qué pasa?

Así arguía Víctor Emilio Granados en su blog, hace unos años: “Los derechos que reclaman los grupos gay y lésbicos no han sido reconocidos como tales, al menos en el seno de la Organización de las Naciones Unidas y más específicamente en el caso costarricense por la Sala Constitucional”. El abogado justificaba de ese modo su oposición a la legalización de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Es decir, Granados se oponía a que el Estado reconociera un derecho... porque el Estado no reconocía ese derecho. Una perfecta tautología.

El diputado del PASE fue así uno de los principales instigadores de la discriminación contra las personas homosexuales, antes de su reciente conversión. ¿Abjura hoy su militancia en contra de las uniones civiles entre personas del mismo sexo, para las cuales, decía él en el 2008, “no se encuentra preparada nuestra sociedad”?

Ciertamente, podríamos celebrar el cambio de posición como una muestra de autocrítica y capacidad de enmienda, la cual acontece –¡cuán oportuno!– en el último año de gobierno, cuando se han abierto ya los fuegos electorales del 2014, y proyectos como el de Sociedades de Convivencia quedaron durmiendo el sueño de los justos... Pero, ¿qué habrá motivado esa supuesta metamorfosis? ¿Qué se trama entre telones?

Es probable que los próximos meses nos deparen otras sorpresas de la misma tesitura. En tiempos electorales, se blanquean sepulcros y se negocia el futuro de una carrera política. ¿Quien quita un quite y mañana el oportunismo, con la vía libre que le deja la apatía ciudadana, consiga que un otrora ferviente opositor de la igualdad presente su candidatura a la Defensoría de los Habitantes?

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