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Urgencia de candidatos

Actualizado el 14 de junio de 2012 a las 12:00 am

Los distintos partidos necesitan contrarrestar la indiferencia y el rechazo de la población

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El afán de adelantar las convenciones partidarias y la campaña electoral procura acabar con la incertidumbre que representan los adversarios del mismo partido, pero también esa anticipación obligaría a los otros partidos a decidirse con rapidez respecto a sus propios candidatos, en unas circunstancias en que no se observan aspirantes ideales por ninguna parte. Por otro lado, el adelanto daría más espacio para convencer al elector costarricense reticente, voluble y desesperanzado de que se cuenta con suficientes virtudes, como siempre, mediante una propaganda millonaria.

Ottón Solís, quien perdió las elecciones frente a Óscar Arias, hubo de enfrentar una campaña en que la gente comúnmente decía: “Otón es un buen candidato, pero Óscar Arias la tiene ganada” y, finalmente, este ganó por un puñado de votos, lo cual no se esperaba y hasta resultó patético. Solís se encontraba respaldado, entonces, por aquella fuerte votación que había obtenido cuatro años antes y por el entusiasmo sostenido de sus antiguos partidarios.

Hoy, el panorama es distinto. El PAC no solamente no ha fortalecido su estructura, cosa que arrastra desde los primeros años de existencia, por puro descuido de su cúpula y desatención de su jefe, sino que, además, no ha mostrado grandes diferencias respecto a los demás partidos en su actuación en la Asamblea Legislativa. Ottón fue vencido por Laura Chinchilla con facilidad: la gente que hallaba en el PAC la frescura de lo nuevo frente a la vetustez y decadencia de los partidos tradicionales, encontró un buen sustituto en la novedad de una candidata “firme y honesta”, quien, además, en las confrontaciones públicas salió muy bien parada. Probablemente, Laura no sería electa bajo su imagen actual.

En cuanto a los demás partidos, el PUSC tendría que encontrar un candidato, entre sus filas, por lo menos semejante a don Abel, que ganó las elecciones por el ingenio de sus chistes. Los otros partidos no cuentan, y es probable que algunos de ellos desaparezcan. No creo, por ejemplo, que los universitarios olviden el error que cometió un diputado único, quien solicitó a un Consejo Universitario obsecuente, la prohibición de que hablara en el campus de la Universidad de Costa Rica el Dr. James Watson, connotado Premio Nobel en Medicina, descubridor de la estructura molecular del ADN. En este caso calamitoso, la indignación pública trascendió las fronteras nacionales.

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Dado el momento actual, quizá Johnny Araya constituya un adversario fuerte, porque aparenta ser un hombre tranquilo, como su tío Luis Alberto. Y Ottón Solís, si logra revertir la desbandada de sus más antiguos partidarios y la imagen del PAC como un partido tempranamente envejecido y, además, irreconocible, sería otro adversario poderoso.

Por su parte, Otto Guevara necesita recrear su imagen de hombre honrado, ajeno a la corrupción, decidido y tenaz, cosa nada fácil, pues también el Partido Libertario ha sufrido el éxodo de viejos partidarios.

Pero los distintos partidos necesitan contrarrestar la indiferencia, la desesperanza y el rechazo de una buena parte de la población, que decididamente se abstiene de votar, o que lo hace por cualquiera, sin mayor convencimiento.

Se trata de un asunto de realizaciones, de las acciones correctas de un buen gobierno.

Esta es la labor verdaderamente urgente, el trabajo que necesita perentoriamente nuestra nación; sin embargo, acaso resulte imposible, desmesurado a los actuales pretendientes y sus amigos.

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