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Unreconocimiento necesario

Actualizado el 08 de mayo de 2012 a las 12:00 am

No reconocer uniones civiles entre personas del mismo sexo contradice nuestra democracia

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Cuando hemos tenido la oportunidad de estar cerca de los mecanismos y los intereses que se mueven a lo interno de la Asamblea Legislativa, nos damos cuenta de la difícil tarea de lograr que proyectos necesarios para el desarrollo social logren avanzar en medio de semejante caos.

El caos que usualmente se utiliza para describir lo impredecible define lo que sucede con los proyectos presentados en un Congreso formado por personas con diversas formas de pensar y actuar, donde los intereses personales o partidarios pueden variar de forma repentina, situación que ya los y las costarricenses conocemos bastante bien.

Ante esta situación, la Sala Constitucional ha tenido que “legislar” tomando como base la lentitud del Poder Legislativo o aquellos vacíos que estos no han podido resolver, por eso es que el caso sobre el reconocimiento de parejas entre personas del mismo sexo no es la excepción. Como muy bien recordaremos desde el año 2006, los constitucionalistas solicitan a los legisladores regular este tipo de uniones, situación que seis años después sigue igual o peor. Por ello, Cipac, el pasado mes de abril, ve la necesidad de recurrir nuevamente a la Sala Constitucional, para que ésta resuelva un tema pendiente.

Según recientes encuestas publicadas en medios de comunicación, más de la mitad de los costarricenses están de acuerdo con el reconocimiento de parejas de personas del mismo sexo para efectos patrimoniales y otros beneficios sociales. Sin embargo, fundamentalistas afirman erróneamente y con el fin de confundir a la población, que el matrimonio es la base de dichas luchas, contradiciendo los anteproyectos de ley en la Asamblea y a la acción presentada ante la Sala.

Afortunadamente, la legislación nacional e internacional cambia. Ya en Colombia se presentó una situación muy similar, resolviendo los constitucionalistas a favor de las poblaciones sexualmente diversas; recientemente también, una Corte Internacional solicita a los países eliminar la legislación que limite el ejercicio de los derechos de las poblaciones gay-lésbicas o transgénero.

Ahora les corresponde a los y las Constitucionalistas colocar a Costa Rica dentro del mapa internacional bajo una corriente y una realidad mundial, reconociendo un derecho que debe ser tutelado, o llevarnos a una contradicción en una de las democracias más antiguas de América.

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Francisco Madrigal B. Jefe de Unidad Política CIPAC (Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos –CIPAC-)

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