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Universidad de Santo Tomás

Actualizado el 27 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

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La noticia, hace unas semanas, de una universidad costarricense de supuesta orientación cristiana que, por unos denarios, presuntamente “vendía” títulos a gente que no cursó las materias del caso, me hizo recordar, como opuesto, la Universidad de Santo Tomás, de orientación católica. No me refiero a la primera universidad que existió en Costa Rica, de corta vida (unos 40 años) a partir de su creación en 1843, y que tuvo como sucesora a la Universidad de Costa Rica.

Me refiero a la Universidad de Santo Tomás de Aquino, fundada hace unos cuarenta años en el condado de Ventura, en California, en las inmediaciones de Ojai y del parque nacional Los Padres, cuando en Hight-Ashbury, San Francisco, el movimiento conocido como la “contracultura” estaba en su cenit.

Su misión, de búsqueda de la verdad, se basa en Juan 8:31-32: “Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

A pesar de su reciente creación, la Universidad de Santo Tomás de Aquino sigue un modelo medieval, inspirado en el “Doctor Universal”, que la hace muy interesante. Los estudiantes, internos todos, son pocos (358 según el último conteo, dividido casi 50-50 entre hombres y mujeres), y cuenta con unos 38 “tutores” (no los llaman profesores) que pasan casi todo su tiempo en el campus. El programa es de cuatro años y no tiene materias electivas, sino que todas son obligatorias.

Como en el medievo, enseñan el trivium (lógica, gramática y retórica) y el quadrivium (aritmética, música, geometría y astronomía) que preparan a los estudiantes para el estudio de las ciencias experimentales. No tienen libros de texto ni ningún material “digerido”, sino que los estudiantes deben consultar las obras originales; unas 159 en el programa. Estas incluyen escritos clásicos de Homero, Platón, Aristóteles, Galileo, Kant, Newton, Descartes, Shakespeare, Cicerón, Tocqueville, Tolstói y otros.

A pesar de estar en el siglo XXI, no tienen los estudiantes acceso a Internet ni pueden usar teléfonos celulares, sino que sus investigaciones deben ser con la información disponible en el campus, entre otros en su bella biblioteca, de la cual toman nota en cuadernos.

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Los tutores guían las lecturas y acompañan en las sesiones de deliberación de grupos de 14 a 18 estudiantes. En estas, a las compañeras y compañeros se les llama, respetuosamente, Miss XX y Mr. YY, no por su nombre de pila.

La vestimenta estudiantil está regulada. Las mujeres no pueden usar escote y sus enaguas deben cubrir las rodillas. No pueden usar pantalones. Los hombres sí, pero no del tipo jeans . Esta norma se aplica también a visitantes y, por desconocerla, fue violada por mi familia inmediata cuando recién visitamos el campus, pero nos dieron dispensa. Los dormitorios de los hombres están separados de los de las mujeres y no se permiten visitas, pues, como dice el antiguo refrán, por seguridad, “entre santa y santo, pared de cal y canto”.

La vida espiritual es profunda. Tres sacerdotes residen en el campus y al día celebran dos o tres misas, rezan el rosario y reciben confesión. A pesar de que la orientación es católica romana, personas con otra orientación religiosa pueden ser recibidas como estudiantes siempre que afirmen que respetarán la orientación oficial.

La enseñanza en Thomas Aquinas College no es de aplicación inmediata y normalmente sus graduados realizan, en otros centros de enseñanza, estudios de posgrado en otras disciplinas –negocios, derecho, computación– para ganarse la vida. El objetivo de los ejercicios, de búsqueda de la verdad por los propios medios, contribuye a una mejor formación humanística de la persona y la entrena para asimilar las particularidades de la vida diaria, la cual, como es sabido, prácticamente exige educación continua.

Las instalaciones físicas, situadas entre los pueblos de Santa Paula y Ojai, en California, son una belleza, de paz que favorece la reflexión. A diferencia de aquí, donde prácticamente todos los campus universitarios son principalmente parqueos con una que otra aula o laboratorio donde sobre espacio, allá los desplazamientos en el campus son a pie, por bellos jardines y senderos, lo que favorece la interacción viva entre estudiantes y tutores. El lector interesado puede darse una idea de esto visitando el sitio web www.thomasaquinas.edu

Olvidé decir que en la universidad objeto de este escrito no se venden títulos. Aunque sí pueden obtenerse honoris causa.

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