Archivo

EDITORIAL

Unidad, trabajo, esperanza

Actualizado el 31 de diciembre de 2008 a las 12:00 am

 La gran política debe tomar la palabra ante los grandes desafíos

 Es hora de echar mano de nuestras mejores fortalezas nacionales y también de nuestros errores

Archivo

Unidad, trabajo, esperanza

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Lo que hagamos o no hagamos en el 2009, dejará honda huella en nuestro desarrollo y, sobre todo, en la construcción moral del país.

A la hora del rito inevitable del fin de año, se pasa revista a los acontecimientos pasados y se formulan votos por la prosperidad y ventura del que viene. En esta oportunidad, el decorado y el contenido han cambiado. En todos los mensajes y saludos subyace un sentimiento de incertidumbre, que brota no del pesimismo, sino de la realidad mundial y nacional. Estamos experimentando la dimensión más desafiante de la globalización. De nada vale maldecirla o execrarla. No nos queda más que enfrentarla.

Es hora, entonces, de echar mano de nuestras mejores fortalezas, inscritas y desarrolladas a lo largo de nuestra historia, pero también de nuestros errores y caídas. Estos pueden ser una fuente inagotable de reflexión y de cambio. También nos pueden inspirar los resultados obtenidos en situaciones complejas y difíciles. Este año que termina nos ofrece algunos logros concretos en el sector público y privado, que abren brecha, desde el majestuoso anuncio de Franklin Chang sobre el motor de plasma hasta la promulgación de leyes, la realización de obras que, por mucho tiempo, estaban en espera o el anuncio de proyectos que, de cristalizar, abrirán nuevos horizontes para el desarrollo del país.

Nos esperan, asimismo, desafíos enormes en el campo de la seguridad de bienes y personas, por el acoso del narcotráfico y de la delincuencia; en la lucha contra la pobreza, en el orden de la competitividad, en el desorden ambiental, en la cobertura y excelencia del sistema educativo, en la defensa de la institucionalidad, en el respeto del ordenamiento jurídico y en el ejercicio de la autoridad. Hemos de hacerles frente a estos y otros retos en el fragor de la crisis financiera y económica mundial, y en un ambiente de inevitable tensión política ante las elecciones generales del 2010.

Todo pareciera, entonces, dispuesto, por la magnitud de los problemas y por el cálculo de los contendores políticos, para la pugna y la disociación, para el desánimo o la indiferencia. Todo, sin embargo, también está aderezado para lo contrario: para un sentimiento profundo de unidad nacional y para un ejercicio constructivo de auténtico patriotismo, de diálogo y de negociación, así como de participación creativa, en la que converjan, gracias a un liderazgo político rectificador, lúcido y respetuoso, las mejores expresiones del bagaje interdisciplinario de nuestro país.

PUBLICIDAD

Debemos tomar conciencia de los hechos que debemos enfrentar, de nuestro papel específico y de nuestra responsabilidad, en el seno de la familia, del trabajo, de la política, de las Iglesias, del Estado. Es preciso pasar del mensaje del cansancio y de la evasión, o del anuncio de las vacas flacas, que a nadie es extraño, al lenguaje de la determinación, de la unidad y de la esperanza, asentadas en propuestas concretas y factibles. Hasta hoy ha prevalecido la táctica de la expectación y del temor sobre la estrategia de la esperanza y de la acción.

Esta actitud debe cambiar radicalmente. La gran política, que contiene siempre una elevada cuota de sacrificio, debe tomar la palabra para traducirla en hechos concretos. Esperamos que los dirigentes del país, cada uno en su propio escenario de reflexión y de acción, den la talla. Lo que ocurra en el 2009, por lo que se haga o por lo que no se haga, dejará honda huella en el desarrollo económico y social, y, sobre todo, en la construcción moral de nuestro país. Esta dimensión histórica del desafío es capital.

  • Comparta este artículo
Archivo

Unidad, trabajo, esperanza

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota