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Tautologías

Actualizado el 17 de febrero de 2013 a las 12:00 am

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Algo hay de masoquismo en la lectura de textos que nos recuerdan cuán ignorantes seguimos siendo. Como me ocurre cuando leo al divulgador científico barcelonés Jorge Wagensberg (n. 1948), a quien agradezco el haberme curado de un sinnúmero de lagunas y errores científicos y prejuicios artísticos, religiosos y hasta políticos. Si de mí dependiera, al menos una de sus obras sería lectura de rigor en los cursos introductorios universitarios; y en las carreras de ingeniería, arquitectura y artes su libro “La rebelión de las formas” figuraría al lado de la Biblia y de “Las ciudades maravillosas” de Italo Calvino.

Debemos a Wagensberg dos series de sentencias tituladas “Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál era la pregunta?” y “A más cómo, menos por qué” que me recuerdan -claro, solo por la forma- mis cuadernos de clases y las acotaciones que maculaban los márgenes de mis libros de texto. En ellas, el autor resume muchas de sus anteriores reflexiones científicas, estéticas y, en algunos casos, políticas, con una claridad y una gracia que me traen a la memoria los aforismos de Georg Christoph Lichtenberg (1742-1799), aquel físico alemán de la Universidad de Gotinga que fue, simultáneamente y en una rara demostración de entereza intelectual, amigo del rey Jorge III de Inglaterra y Hannover y del científico rebelde americano Benjamin Franklin, hecho citable porque, como bien se sabe, de haber podido echarle mano Jorge III habría enviado a Franklin al patíbulo.

Releo las ya ludidas páginas de mi ejemplar de “A más cómo, menos por qué” y me encuentro a boca de jarro con las siguientes notas que antes me habían pasado inadvertidas, probablemente porque no son las más originales del libro: “No hay un solo argumento decente a favor del aplazamiento de la democracia.//Las tres prioridades para la independencia individual y colectiva en la convivencia humana: conocimiento, conocimiento y conocimiento.//Corrupción: se pueden imaginar muchos delitos más repugnantes pero pocos más graves.//Hay una corrupción mayor que la de desviar recursos de una obra ejecutada y es la de desviar recursos de una obra no ejecutada (impresa, nos dice el colofón, antes del inicio de la trocha fronteriza).//Hay una corrupción mayor que la de desviar recursos de una obra no ejecutada y es la de desviar recursos para la demolición de la obra no ejecutada.//Tautología planetaria: un sistema no democrático es irremediablemente corrupto”.

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(Lo último sugiere una tautología simétrica, también planetaria, de actualidad y quizás no escrita: Un sistema corrupto es, irremediablemente, no democrático).

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Fernando Durán Ayanegui

Doctor en Química de la Universidad de Lovaina. Realizó otros estudios en Holanda en la universidad de Lovaina, Bélgica y Harvard. En Costa Rica se dedicó a trabajar en la política académica y llegó a ocupar el cargo de rector (1981).

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