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TSE: lección no aprendida

Actualizado el 27 de julio de 2012 a las 12:00 am

Parece que los integrantes del TSE no aprendieron la lección de la Sala IV

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TSE: lección no aprendida

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Al contrario de lo expresado por la magistrada Zamora (“Referéndum como poder y responsabilidad ciudadana”, La Nación, Foro, 21 de julio de 2012), las actuaciones del Tribunal Supremo de Elecciones en el malhadado –pero acertadamente denominado– caso del “referendo del odio” fueron totalmente incorrectas.

Eso fue lo que estableció claramente la Sala Constitucional en su voto 2010-13313, que anuló la decisión del poder electoral de iniciar la recolección de firmas para convocar a dicha consulta popular y advirtió al señor Sobrado, presidente del TSE, que debía abstenerse de incurrir en las conductas que dieron mérito para acoger el recurso, bajo pena de cárcel.

Por lo anterior, que la magistrada Zamora pretenda justificar como válidas dichas actuaciones sugiere una de dos cosas igualmente graves: o no leyó la sentencia de la Sala Constitucional o no la comprendió.

La Sala en ningún momento cuestionó la institución del referendo en sí. De hecho, la califica como una figura de una profunda vocación democrática y participativa. Lo que en la sentencia en comentario se critica y se toma como base para la anulación del acto administrativo del TSE es el uso fraudulento que se le pretendía dar a esa institución, al emplear un instituto absolutamente conforme con el ordenamiento jurídico para fines distintos de los que se propone, que es lograr una mayor participación democrática directa del pueblo soberano en la adopción de las políticas legislativas, y ese fraude a la constitución se hubiera consumado de no haber intervenido la Sala Constitucional. Entonces, ¿había beneplácito del TSE o no?

Extraña sobremanera que la magistrada Zamora recalque que el Tribunal Supremo de Elecciones es un tribunal de derecho y no una instancia de ocurrencias y de oportunidad y que por eso no les corresponde “calificar” por el fondo los temas que la ciudadanía solicita someter a referendo. ¿Significa eso que la Sala Constitucional no es un tribunal de derecho y que sí es una instancia de ocurrencias y oportunidad?

De conformidad con el artículo 13 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional, la jurisprudencia de la Sala es vinculante erga omnes, salvo para sí misma. Esto implica que ni el Tribunal Supremo de Elecciones puede negarse a cumplir sus mandatos. Por ello es decepcionante la actitud desafiante e intransigente de la magistrada Zamora al darnos a entender en su artículo en comentario que, en un caso igual, el poder electoral probablemente actuará de la misma forma por la que ya fue fuertemente reprendido, por lo que podemos concluir que sus integrantes no aprendieron la lección que les dio la Sala Constitucional, lo cual es sumamente peligroso.

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Además de lo anterior, en el artículo citado, la Magistrada Zamora asume oficiosamente la defensa del señor Sobrado, presidente del TSE, por las afirmaciones contenidas en mi primer artículo (“Sí hubo referendo del odio”, LaNación, Foro, 13 de julio de 2012).

Al respecto, es importante recordar que, durante la tramitación del proceso, el entonces presidente del Movimiento Diversidad, Sr. Abelardo Araya (q.e.p.d.) interpuso contra el señor Sobrado una recusación fundada en el hecho de que, con inobservancia de los deberes de imparcialidad, objetividad e independencia que deben cumplir los funcionarios públicos, y en especial aquellos encargados del deber de impartir justicia, el presidente del TSE manifestó públicamente suopinión sobre una serie de aspectos en cuanto a la posible realización del referendo sin que hubiera finalizado el examen y el conteo de las firmas necesarias para que la solicitud pudiera tener una respuesta positiva.

En efecto, el señor Sobrado dijo a la prensa, que “el trámite para efectuar ese referendo está avanzado, pues a quienes lo promueven les falta completar ‘un mínimo’ de las 135.000 firmas que son requisito obligatorio para realizar la convocatoria” (LaNación, 27 de mayo de 2010). También en LaPrensaLibre de esa misma fecha dijo “que cada vez es más fuerte la posibilidad de que en el proceso electoral de diciembre (...) también se decida sobre la unión civil homosexual”.

Nótese que, en primer lugar, el señor Sobrado anunció públicamente a los medios de comunicación que “el trámite está avanzado” (subjetividad), que solo falta completar “un mínimo” de firmas (subjetividad), aunque en realidad faltaban algunos miles, y que era fuerte la posibilidad de que el referendo se realizara en diciembre (intromisión en un tema que no solo dependía de que, en efecto, se completaran los requisitos, sino también de la opinión de sus demás compañeros magistrados).

La recusación fue rechazada por el Tribunal Supremo de Elecciones (ahí sí en forma colegiada) no porque los hechos no fueran ciertos, sino porque, a pesar de lo establecido en el Código Electoral (art. 16), en la Ley Orgánica del Poder Judicial y en el Código Procesal Civil, sostuvieron la tesis de que los magistrados del TSE son “irrecusables” (privilegio del que, por cierto, no gozan los magistrados del Poder Judicial).

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En una nota separada, dentro del mismo Voto 2010-13313, el magistrado Fernando Cruz afirmó: “En una democracia constitucional el criterio de mayoría, tiene límites, que son los derechos fundamentales de todos los ciudadanos y, por supuesto, de las minorías, que incluye tanto los derechos individuales como los sociales; el criterio mayoritario, si bien es trascendental, no puede ser el parámetro determinante para excluir o conculcar laslegítimas aspiraciones de una minoría”.

Si el Tribunal Supremo de Elecciones no aprendió esa lección, aviados estamos.

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