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EDITORIAL

Sucesión en el OIJ

Actualizado el 09 de junio de 2012 a las 12:00 am

La investigación del delito no debe estar en manos de un político, dice Jorge Rojas al poner fin a su carrera de 37 años, diez de ellos dedicados a la dirección del organismo

El encuadre del organismo investigador en el Poder Judicial no es, por sí solo, garantía de independencia. También importan el carácter y la formación de sus directores

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En la advertencia de Jorge Rojas, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), sobre las condiciones de quien lo reemplace en el cargo, hay un profundo sentido democrático. La investigación del delito no debe estar en manos de un político, dijo el experimentado policía al anunciar su renuncia, luego de 37 años de carrera, 10 de los cuales dedicó a la dirección del organismo.

Rojas tiene la edad necesaria para recordar a la antigua Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) y sus terribles falencias producto de la sumisión a la política y al Poder Ejecutivo. Sujeta a la influencia de la política, la policía represiva puede transformarse en medio para la concesión de favores o, peor aún, en instrumento de persecuciones injustificadas. De allí nació la necesidad de contar con una policía técnica, ubicada en el marco del Poder Judicial, con la independencia necesaria para conducir a cabalidad sus investigaciones. El OIJ, con los inevitables errores de una historia ya prolongada, logró ser esa policía.

Pero el encuadre del organismo investigador en el Poder Judicial no es, por sí solo, garantía de independencia. También importan el carácter y la formación de sus directores. En una época que el OIJ preferiría no recordar, en los años ochenta, cuando estalló el caso Fionna, la vulnerabilidad de organismo ante influencias externas, políticas y de otra naturaleza, quedó al descubierto. El talón de Aquiles se evidenció, precisamente, en algunas jefaturas acusadas de intercambiar favores con políticos y personajes cuestionados, incluso por narcotráfico.

Por eso la decisión sobre el sucesor de Rojas es de gran trascendencia nacional y así deben comprenderlo los magistrados de la Corte Suprema de Justicia encargados de revisar las candidaturas y pronunciarse por una de ellas.

La advertencia del funcionario dimitente no carece de motivación. En la conferencia de prensa convocada para anunciar la renuncia, Rojas dijo sentirse preocupado por el “camino recorrido” de algunos políticos en busca del puesto y mencionó esfuerzos desplegados hace seis meses para reemplazarlo.

El jefe policial no ahondó en detalles y se limitó a dejar el tema en manos de los responsables de resolverlo, pero hay razones obvias, más allá de la técnica policial, por las cuales el cargo es codiciado. Sería ingenuo negarlo.

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En respaldo de su advertencia, Rojas adelanta la decisión de no participar en la política. “Toda la vida dirigí mi gestión en forma apolítica. Fuera de la policía me mantendré apolítico. Si hay una oportunidad de trabajo en lo que conozco, será en otro momento”.

Zarela Villanueva, magistrada a cargo de la Comisión de Nombramientos de la Corte, elogió a Rojas por su trabajo técnico y profesional, así como por los esfuerzos desplegados para reforzar los criterios de selección de personal con el fin de elevar el nivel del cuerpo policial a su cargo.

Los elogios dirigidos a Rojas son, también, un plan de ruta para la escogencia de su sucesor. El director del OIJ debe ser un funcionario comprometido con el ideal de la policía técnica y profesional, cuidadoso de la selección del personal destinado a cumplir tan delicadas funciones y dispuesto a ejercer el cargo con la independencia prevista por la ley.

La magistrada Villanueva promete completa sujeción a esos criterios. La selección se hará de conformidad con los requisitos legales, atestados y conocimientos de los candidatos, expresó la presidenta de la Comisión de Nombramientos. También se tomará en cuenta la trayectoria dentro del Poder Judicial. La magistrada negó la existencia de las presiones o influencias externas aludidas por Rojas. En sus declaraciones, la jueza manifiesta un profundo respeto hacia el funcionario dimitente. Es de esperar, entonces, que se informe sobre los temores expresados por Rojas para asegurar mejor el resultado de la decisión.

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