Archivo

¿Sexo en pareja? No, muy cansado

Actualizado el 16 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Miles de japoneses han renunciado a la sexualidad en pareja. CONSUMIDOS POR EL TRABAJO, aislados y afectados por su incapacidad de comunicarse, la autocomplacencia encuentra su lugar en una boyante industria del sexo a la carta.

Archivo

¿Sexo en pareja? No, muy cansado

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Japón, la tercera potencia económica del mundo, es un país ampliamente reconocido por sus grandes empresas, por la altísima tecnología que producen y exportan, y por la arquitectura de sus bellas e impresionantes ciudades automatizadas, casi perfectas.

Se le asocia también –sin embargo– con patologías sociales que se convierten en paradoja de cómo ese asombroso progreso y desarrollo económico viene a menudo acompañado de efectos secundarios poco deseados.

El más reciente: una alarmante disminución en las relaciones sexuales conyugales, a contrapelo de un aumento sustancioso de la industria pornográfica como forma de satisfacción sexual.

En este apartado, Japón ostenta un récord mundial del que no resulta muy placentero presumir: el de abstinencia sexual, al menos en lo que respecta a relaciones de pareja.

Este nuevo fenómeno preocupa a las autoridades de salud por su incidencia en la calidad de vida de los nipones y se suma a otras patologías sociales como la tasa de suicidios (Japón posee una de las más altas del mundo) y el karoshi, como se le ha denominado a las muertes, cada vez más frecuentes, que ocurren por sobrecarga de trabajo.

“Estoy cansado”

Sexless , o los “sinsexo”, es el nombre que el Instituto nacional de Sexología japonés le otorga a las parejas que mantienen una frecuencia de relaciones sexuales por debajo de una vez al mes.

Tal particularidad se explora desde distintos ángulos en el documental francés El imperio de los sinsexo , producido en el 2010.

En el filme, Fayumi, sexóloga autora del libro La habitación de al lado , afirma que algunas mujeres japonesas no se consideran “sinsexo” aunque solo tengan una relación al año. Ella está convencida de que el 37 por ciento de personas abstemias, reportado por el Ministerio de Sanidad japonés, corresponde en realidad a un número mucho mayor.

Según Futamatsu, y de acuerdo con sus investigaciones, el porcentaje de las parejas mayores de 40 años que no practican sexo está entre un 60 y un 70 por ciento. Es decir, 6 ó 7 de cada diez parejas son abstemias.

{^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2012-09-16/RevistaDominical/Articulos/RD16-SINSEXO/RD16-SINSEXO-summary|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteConExpandir^}

PUBLICIDAD

Números más, números menos, lo cierto es que Japón se ubica en el fondo de la tabla de países con la frecuencia más baja de actividad sexual y, como resultado, la tasa de natalidad se ha desplomado al último puesto del ranquin mundial.

Preocupado por este cambio en los patrones sexuales de conducta, el gobierno nipón ha editado guías para procurar mejorar la comunicación entre las parejas y promover una reactivación del deseo sexual. De no lograrlo, y de continuar la tendencia a la baja en el número de nacimientos, se estima que para el 2050 Japón habrá perdido 25 millones de habitantes.

Tal parece que el desarrollo material y el éxito individual le han ganado la batalla al deseo, en parte por el esfuerzo que implica y conlleva mantener una sana relación de pareja.

Agotados tras largas jornadas laborales que suman hasta 60 horas a la semana, los hombres japoneses tienen la excusa perfecta para rehuir al amor: “Mendokusai” , que en castellano significa “estoy cansado”.

“Esa es la excusa nacional de los hombres de este país” afirma Yoko, una esteticista que da su testimonio en El imperio de los sinsexo. Ella no hizo el amor con su marido ni siquiera en la luna de miel, y no fue sino hasta tres años más tarde cuando la pareja comenzó a mantener relaciones sexuales con una frecuencia de tres a cuatro veces al año.

{^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2012-09-16/RevistaDominical/Articulos/RD16-SINSEXO/RD16-SINSEXO-quote|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteSinExpandir^}

“No le perdono a mi marido que me haya privado del sexo durante los mejores años de mi vida como mujer: la juventud de mis 20 y el principio de los 30. Lo odio por eso. Me encantaría decirle: ‘Devuélveme los diez años que he perdido contigo’”, lamenta.

La era del autoplacer

Pese a la disconformidad de las mujeres, los divorcios en Japón no son muy frecuentes y, aun con la falta de sexo, las parejas se mantienen unidas como parte de esta nueva “normalidad” imperante.

“Para obtener placer, no tengo que hacer el amor. Solo tengo que eyacular. Me basta con eso. Si me preguntan por qué se me hace tan pesado hacer el amor, quizás sea porque cuando hago el amor a una chica no puedo evitar pensar en su placer”. Así piensa Fumiyo, uno de los miles de japoneses que tomaron la ruta del autoplacer y abandonaron la del sexo en pareja.

PUBLICIDAD

Para Fumiyo, otro de los entrevistados en el documental , no tener que hacer nada para sentir placer sin cansarse es la fórmula perfecta.

Dentro de este contexto es comprensible por qué, en contraposición con el descenso en las relaciones sexuales conyugales, se ha dado un aumento descomunal en la industria del sexo virtual y la prostitución como formas para obtener placer a la carta: rápido y sin esfuerzo.

El negocio del sexo como producto representa un 1 % del producto interno bruto y mueve en Japón unos $32.000 millones al año.

Allí hay de todo: desde cabinas para el alquiler de videos porno y tiendas de sexo donde los productos más vendidos son aquellos diseñados para la masturbación, hasta las sofisticadas sex dolls o muñecas del amor, que se mercadean como objetos para proporcionar placer con características de “amantes sumisas y siempre disponibles”.

“Sustituir a una mujer con una muñeca tiene muchas ventajas”, dice Nakamura, empresario fabricante de robots sexuales. Y añade con sus dotes de buen comerciante: “Nuestras muñecas no son complicadas, ni pesadas y, por supuesto no hay que hacerles regalos. Por eso les recomiendo que pongan una muñeca en su vida en vez de una mujer de carne y hueso”.

Ante la desidia sexual masculina, las mujeres no se han quedado de brazos cruzados, literalmente hablando. En 1996, Love piece club se convirtió en la primera tienda de juguetes sexuales para mujeres.

Si los hombres dicen estar cansados y para ellos buscar el placer femenino se ha vuelto una carga, las mujeres abandonadas tienen a su disposición 8.000 artefactos sexuales para sustituirlos.

A este sombrío panorama, se suma una nueva generación de japoneses entre los 20 y los 30 años de edad que consideran la relación de pareja como algo obsoleto e innecesario. Se trata de una tribu urbana, la generación del “me quiero”, cuyos integrantes son apodados “herbívoros”, que solo se muestran interesados en su forma de vestir y su aspecto personal. Para ellos, la soledad es sinónimo de libertad y por eso se ha hecho común que más personas vayan a cantar a las cabinas de karaoke en solitario. Allí donde nadie juzga ni molesta.

Estos jóvenes, al igual que una buena cantidad de japoneses, parecen haber construido una burbuja con el fin de aislarse de los demás. Huyen de las relaciones de pareja y del sexo con otra persona.

En El imperio de los sinsexo se cuestiona si lo que ocurre en Japón es algo que debiera extrañarnos o si ellos, simplemente, nos llevan la delantera.

  • Comparta este artículo
Archivo

¿Sexo en pareja? No, muy cansado

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota