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El Santos de Pelé... y Pepe

Actualizado el 30 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

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El Santos de Pelé... y Pepe - 1
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El Santos de Pelé... y Pepe - 1

Buenos Aires

Suele presentarse así: -Hice 405 goles para el Santos, soy el máximo artillero de la historia del club.

Y espera que los demás le pregunten:

-¿Cómo... y Pelé...?

-Yo hablo de seres humanos, Pelé era de otro planeta.

Y se ríe. Tiene una chispa que desata siempre la carcajada de los interlocutores. Y una anécdota para cada tema que se conversa. Pepes hay muchos, pero este es el de “Pelé y Pepe”, la célebre a la izquierda que hizo delicias y estragos en el fútbol mundial en los '50 y los '60. Sólo entre ellos dos marcaron 1.496 goles para Santos, entre oficiales y amistosos. Y si se agrega a Coutinho suman 1.866. Un trío de otra galaxia.

A los 77 años, José Macía es un jubilado feliz, goza de sus glorias pasadas y recuerda cada partido, cada jugada, cada gol con una memoria fascinante. Tiene un cariño especialísimo por Pelé.

-Yo fui la primera persona que vio a Pelé al llegar a Santos. Estaba con el peluquero, cortándome el pelo en el club y entró Waldemar de Brito, su descubridor. No sabía que era Waldemar, pero él sí me conoció a mí, porque yo ya estaba en Primera: “¿Usted es Pepe?”. Sí, le dije, y nos pusimos a conversar. Ahí me dijo: “Traigo un menino que va jugar mucho. Venga, vamos a tomar algo”. Fuimos al bar de al lado y ahí estaba Pelé tomando un refrigerio. Era un chico, pero si lo traía Waldemar de Brito era una garantía ¿no...? Me lo presentó y le deseé suerte. Nunca se sabe, pero para mí no habrá otro igual.

-Jugaron juntos 15 años, pegados. Háblenos de él.

-Pelé no tenía defectos, sólo cualidades. Pierna derecha, izquierda, cabeceo, remate, dribbling, velocidad, fuerza, coraje... No tenía días malos. Cuando él jugaba mal, jugaba mejor que nosotros.

-Un poco lo de Messi, que dicen “juega mal en la Selección Argentina”. En su día malo igual es el mejor. ¡Son jugadores tan positivos...!

-Exacto. Messi es el gran jugador del fútbol mundial hoy, junto con Neymar. Pero Pelé es incomparable. Todos los demás pelean por el segundo lugar: Rivelino, Gerson, Didí, Maradona, Eusebio, Puskas, Di Stéfano, Messi...

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Pepe. Zurdo-zurdo, empezó con el pie derecho en Santos.

-Santos había ganado un solo título en su historia, el Paulista de 1935. Y a poco de debutar conseguimos el segundo, en 1955. Tuve la suerte de hacer el gol que nos dio el campeonato. Fue contra el Taubaté. Teníamos que ganar, pero el marcador estaba 1 a 1 y no se movía, no había caso. Hasta que en el final hice el gol y fue 2 a 1. Me llevaron en andas hasta la mercería de mi papá. En ese primer torneo ya hice como 10 goles, jugando pocos partidos. Si empatábamos debíamos ir a una final con Corinthians, y en esa época desempatar con Corinthians era bravo...

Remates. Quedó inmortalizado como “O Canhão da Vila” por sus impresionantes remates.

-El apodo es obra de Ernani Franco, un relator de radio que era fanático del Santos. Yo no era un puntero de dribblear mucho, pero tenía una velocidad y un disparo... Noqueé a varios en los tiros libres.

-¿Cuál fue el rival más duro de aquellos tiempos?

-Y... Peñarol. Nos daba trabajo. Era un equipo fuerte, con gran técnica, y además pegaban lindo. Con ellos eran batallas. Siempre te venían con eso de que “te vamos a quebrar” y esas cosas. Pero el Santos estaba preparado para sobreponerse.

-¿Ustedes contestaban...?

-No, sólo Pelé y Countinho. Ellos eran bravos. Pelé devolvía todo lo que le daban. Y Coutinho te dejaba dar una, dos, tres... A la tercera te metía un planchazo con todo.

Anécdotas. Promete que es la última, aunque tiene muchas más.

-El juego más increíble que recuerdo fue con Palmeiras en el Pacaembú, año 1958. Palmeiras era el gran rival de esa época. Estábamos 2-2, pasamos a ganar 5-2, pasó arriba Palmeiras 6 a 5 y finalmente ganamos 7-6. Algo fantástico. Marqué 3 goles esa noche, pero la anécdota vino después del partido.

-¿Qué pasó?

-Terminó muy tarde. Y volvimos a Santos más tarde todavía. Me dejaron en la Plaza dos Andradas, pasadas las 3 de la mañana. Me quedé a esperar el colectivo 22. No daba para tomar taxi. Tomé el colectivo y me fui a sentar en el último asiento. Al lado mío había un borracho que me miraba y me miraba... Hasta que al final se animó y me preguntó: “¿Usted no es Pepe?”. Sí, le digo. “¿Usted no estaba jugando esta noche contra Palmeiras en San Pablo...? Sí, jugué. “¿Cómo terminó el partido?”. Ganamos 7- 6. Y medio enojado me dice: “Pepe, yo le estoy hablando en serio...”

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