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Relumbres latinos en Pekín

Visión del Oriente Pintores célebres y nuevos suscitan interés creciente por el arte de nuestra región

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El miércoles 21 de noviembre se inauguró la Exhibición de Arte Latinoamericano del 2012 en el prestigioso Museo del Palacio Imperial de Pekín con el propósito de reunir las obras de famosos artistas: Diego Rivera, Oswaldo Guayasamín, Fernando Botero, Julio Leparc, Fernando de Szyszlo, Cándido Portinari' Se exponen obras de 32 de los mejores pintores de nuestra región al lado de virtuosos artistas emergentes, como Alfonso Álvarez, Rossina Bossio y Hernán Miranda.

Al museo se apersonaron figuras de la política china, coleccionistas y un público entusiasta por conocer la expresividad de esas tierras, para ellos muy lejanas.

Algunos conocían a Botero, mas pocos podían comentar trabajos de los demás artistas. He aquí el éxito de la exhibición: en sus libretas, los chinos apuntaban los nombres de los autores que los cautivaban, y relacionaban las técnicas expuestas con las de sus coterráneos; otros simplemente se deleitaban tomando fotografías.

En auge. Esta quizá sea la primera exposición exclusiva de arte latinoamericano de gran envergadura que acontece en la capital china.

Según el profesor de arte de la Universidad de Química y Tecnología de Pekín, Wang Zhixiang, en 1920 se introdujo la técnica del óleo en China gracias al pintor Xu Bei Hong. Después, esa práctica se extendió a causa de los intercambios estudiantiles que hubo entre la Unión Soviética y la República Popular de China.

Para Wang Zhixiang, el arte latinoamericano era aquí desconocido hace pocos años, y varios expertos chinos afirman que era “impensable” una exposición de estas dimensiones en el Museo Imperial de la Ciudad Prohibida.

Por ello, la muestra es uno de los más ambiciosos proyectos de arte en la capital asiática. Asimismo, resultó de un titánico esfuerzo destinado a congregar obras del otro lado del mundo. “Fue arduo, pero nos propusimos mostrar nuestro arte al público chino; además, este mercado crece exponencialmente”, explicó la colombiana Elvira Moreno, integrante de LGM Arte Internacional, la empresa organizadora.

Las bienales de Pekín y Shanghái del 2012 finalizaron el octubre y también tuvieron un fuerte “sabor latino”.

En la V Bienal de Pekín participaron cinco costarricenses; igualmente, a la Bienal de Shanghái acudieron creadores ticos. Se dedicó un pabellón a América (algo que nunca había sucedido) en el auténtico sentido de la palabra: las galerías de arte de Norteamérica compartieron espacio con las de América Latina.

Belleza en la diversidad. Hasta el 9 de diciembre, la exhibición ofrecerá una aproximación panorámica al arte latinoamericano. No hay temas ni técnicas comunes; más bien, se abre el espacio para que cada artista muestre su interioridad.

Por tanto, en un mismo recinto se reúnen el surrealismo del brasileño Cándido Portinari, la abstracción del ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, el paso del arte figurativo al abstracto del peruano Fernando de Szyszlo, el arte cinético del argentino Julio Leparc, el realismo social del mexicano Diego Rivera, el hiperrealismo del colombiano Efraín Zúñiga, y el “boterismo”, de cuyo nombre es propietario –claro está– el colombiano Fernando Botero.

Junto a esos personajes figuran varios artistas emergentes, quienes ansiaban demostrar voces propias a los chinos. LGM Arte Internacional invitó así al chileno Guillermo Muñoz Vera (1956), al cubano Rigoberto Mena (1961), a los colombianos Darío Ortiz (1968), Alfonso Álvarez (1960) y Rossina Bossio (1986), y al paraguayo Hernán Miranda (1960).

Sombras y luces. El arte debe ser universal y atemporal; pero, aunque cada obra es única, pueden lanzarse puentes, establecer síntesis parciales.

Los estilos de los pintores colombianos Alfonso Álvarez y Rossina Bossio y la fotografía de Mauricio Vélez (1977) distan entre sí, pero algunos de sus Leitmotive sí coinciden: los une el interés por mostrar lo oscuro y lo luminoso, lo bello y lo grotesco, el “ángel” y el “demonio” inherentes a la condición humana. Sigmund Freud y Aldous Huxley consideraron que la única manera de alcanzar la estabilidad psicológica es manejar la tensión entre nuestro inconsciente pulsional y nuestro ideal ético.

Álvarez y Bossio tratan de mostrar la “parte oscura” de la sicología humana, que consideran necesaria para el lado creativo. “Se relaciona lo oscuro con lo malo, pero yo no moralizo; el inconsciente es la sopa de la cual sale la creatividad”, opina Álvarez, conocido por desfigurar retratos destacando el aspecto grotesco, “poco estético”, de las facciones, e incorporando aditamentos inhabituales.

“Trato de resaltar la parte que no queremos reconocer: la pulsión latente entre el doctor Jekyll y el señor Hyde, que afloran de acuerdo con las circunstancias. No nos avergoncemos de esa realidad: limar tal contraste produce sosiego”, sostiene Alfonso Álvarez.

Asimismo, el Proyecto de la Virgen Sagrada , de Rossina Bossio, fusiona el lenguaje visual de la iconografía religiosa con la publicidad contemporánea. “Hay un ángel y un demonio en mi pintura, pero también los hay en la vida. La vida no es una cúspide de felicidad, sino una cadena de altibajos donde debemos encontrar belleza”, comenta la artista.

Mercado prometedor. Para Hernán Miranda es más importante el “realismo pragmático” que la técnica. El impacto de la línea en el receptor, la forma y el peso del color, son vitales para el artista. En sus obras se aprecia un mestizaje de la tela estampada y el óleo. Quizá por esto, sus trabajos captaron la atención de los espectadores durante la inauguración.

Los visitantes miraban con afanosa curiosidad la obra de Miranda por su vivacidad y su colorido, y el artista manifestó sentirse abrumado por la avidez del aficionado chino por aprender nuestra cultura.

“Hay un ‘boom’ latinoamericano en las artes plásticas en China. Amante de los conceptos orientales del vacío y el minimalismo, me acerqué a conocer más sobre su cultura, pero fue tan apabullante el deseo de ellos de aprender sobre la nuestra que quedé desconcertado”, confiesa Miranda.

Recordemos que China sobrepasó a los Estados Unidos en el mercado del arte y las antiguedades en el 2011. El gigante asiático acapara un 30% de esa actividad, Estados Unidos un 29%, el Reino Unido un 22%, y Francia un 6%.

Enhorabuena para los artistas costarricenses que deseen explorar China pues este auge no es una curiosidad ocasional. Miranda asegura: “Los chinos quieren comprar, pero también absorber y luego crear a partir de esta nueva experiencia”.

El autor es periodista costarricense; estudia mandarín en la Universidad de Química y Tecnología de Pekín.

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