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Refutación a Víctor Ramírez

Actualizado el 05 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Víctor Ramírez ofende la memoria de mi padre, Enrique Guier

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Víctor Ramírez, al decir en su artículo que una de las causas de la Guerra Civil de 1948 fue restaurar la independencia del Poder Judicial, ofendió la memoria de mi padre, Enrique Guier Sáenz, presidente de la Corte Suprema de Justicia en esa época, como si hubiese atentado contra ella. Lo interpelé hace días para que concretara hechos específicos o con hidalguía retirara su ofensa. No contestó y lo refuto.

Durante el gobierno del Dr. Calderón Guardia y los primeros años del período de don Teodoro Picado, el Poder Judicial estuvo presidido por un jurista íntegro de grandes méritos, don Víctor Guardia, quien se jubiló en ese entonces. Durante la presidencia de mi padre, las actuaciones de la Corte y del Poder Judicial no fueron escritas en las nubes: allí están las actas de Corte Plena y los pronunciamientos de la Sala de Casación y juzgados sin que a la fecha nadie haya demostrado pérdida de su independencia.

A inicios de diciembre de 1948, José Figueres en una plaza pública criticó acremente a la Corte. Mi padre preparó su defensa, la envió a este diario y no se publicó por la censura previa de la Junta, y ser reducido a prisión por un mes y dos días en la Penitenciaría con los reos comunes. En 1949 ya sin censura publicó su defensa, y Figueres nunca más volvió a referirse al Poder Judicial.

Al llegar a la Presidencia de la República don Mario Echandi, quien fue secretario del Partido Unión Nacional que en la agria campaña 47-48 postuló la candidatura de don Otilio Ulate, don Mario visitó a mi padre para ofrecerle el Ministerio de Trabajo, lo que rechazó por problemas de salud. Muchos años después, le aceptó ese ministerio al profesor don José Joaquín Trejos Fernández.

El 27 de noviembre de 1969, en sesión de Corte Plena celebrada en Cartago en el Colegio San Luis Gonzaga, se rindió un homenaje a dos expresidentes del Poder Judicial, bachilleres de ese colegio: don Ricardo Jiménez y Enrique Guier. Habló el magistrado don Ulises Valverde sobre los 36 años de la larga carrera judicial de mi padre y que en setiembre de 1947 fue elegido presidente de la Corte Suprema de Justicia, “...cargo que desempeñó con gran acierto y dignidad...”.

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A finales de noviembre de 1970 falleció, y en el camposanto hubo discursos elogiosos de dos distinguidos caballeros y juristas: don Rodrigo Odio, en nombre del Colegio de Abogados que presidía, y el magistrado don Fernando Cotom en representación de la Corte Suprema de Justicia. En la Asamblea Legislativam presidida por don Daniel Oduberm se guardó un minuto de silencio en memoria de mi padre, y el diputado liberacionista don Édgar Arroyo dijo: “Costa Rica ha perdido a uno de sus mejores hombres; un ciudadano que le dio brillo y esplendor a la patria...”.

En sesión de la Corte celebrada el 30 de noviembre de 1970, el presidente don Fernando Baudrit expuso que encargó al magistrado Coto llevar la palabra en el funeral y, de inmediato, de pie, los magistrados guardaron un minuto de silencio “a la memoria del distinguido señor expresidente de la Corte Suprema de Justicia, licenciado don Enrique Guier Sáenz”.

Durante 64 años, callaron los deslenguados, hasta el comentario que hoy refuto.

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