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Protejamos el Parque Nacional Rincón de la Vieja

Actualizado el 15 de abril de 2013 a las 12:00 am

Debemos estar atentos al proyecto de geotermia

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Hace diez años que tuve la oportunidad de laborar para el Área de Conservación Guanacaste (ACG). Durante ochos años recorrí, conocí y disfruté de la maravillosa riqueza natural que posee esta área silvestre protegida, en la que se incluye el Parque Nacional Rincón de la Vieja.

Este parque es un importante hábitat para todos los seres vivos, por los potenciales recursos naturales, tangibles e intangibles, que dispone, entre ellos: los hídricos, que en esta zona fluyen unos 32 ríos, además de otros de carácter intermitente. El sector Santa María abastece además de agua potable a la ciudad de Liberia, y su sistema volcánico goza de atractivo por la gran actividad fumarólica, principalmente en el sector conocido como Las Pailas.

Cuenta asimismo con una fauna y flora abundante y su biodiversidad se puede apreciar desde los 600 hasta los 1916 metros sobre el nivel del mar, con una riqueza exuberante e invaluable.

En el año 2012, el Parque Nacional Rincón de la Vieja fue visitado por alrededor de 58.058 turistas nacionales y extranjeros, según los datos de visitación del Programa de Ecoturismo del Área de Conservación, lo que se traduce en muchos millones de dólares generados por el ecoturismo, riqueza que es distribuida entre los diferentes pequeños y medianos empresarios y operadores de turismo de la zona.

Y qué decir de los recursos intangibles, como la producción de oxígeno puro, una enorme “fábrica sin chimenea”, la fijación de carbono para la mitigación medio ambiental y la gran belleza escénica y paisajística; como servicios ambientales que le proveen a la provincia de Guanacaste y al resto del país. En fin, todo un ecosistema natural y un patrimonio que nos pertenece a todos y conlleva la responsabilidad socioambiental de aprender a cuidarlo para las genera- ciones venideras.

Todos estos atributos naturales, y otros que seguramente se me escapan, generan importantes aportes a la economía regional y nacional, con el ingreso de divisas extranjeras. De ahí parte su reco- nocimiento como patrimonio mundial, declarado por la UNESCO, organización que atesora una lista de 201 “sitios naturales”, de las cuales solo 38 se encuentran en Latinoamérica.

En nuestro país tenemos el honor de poseer dos reconocimientos, el Parque Internacional La Amistad Costa Rica-Panamá y la Isla del Coco. Dice la página oficial del ACG que “En la pirámide de la conservación estos sitios son considerados las ‘joyas de la corona’, por representar todos ellos un valor excepcional universal que trasciende las fronteras del país donde se encuentra ubicado y son de importancia para las actuales y futuras generaciones”.

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Actualmente, este hermoso patrimonio natural legado para el aprovechamiento racional por el todopoderoso está amenazado por el proyecto de Ley N. 17.680, que se encuentra en la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa, con la finalidad de extraer “unas cuantas hectáreas” (1.000 hectáreas para ser exactos) del parque nacional Rincón de la Vieja, con el fin de explorar y extraer energía geotérmica por parte del ICE.

Clara es la intención del Gobierno y la institución, que por ley quieren obligar a extraer este recurso del sitio natural, obviando la participación y el análisis de todos los actores, que es obligatoria según nuestra legislación ambiental por corresponder a un patrimonio natural que pertenece a todos los costarricenses.

Por ende, debemos tomar verdadera conciencia para que se convierta en un proyecto creíble, amigable con el medio ambiente y el entorno socioeconómico que le ro- dea.

Mientras no se disponga de criterios bien claros y definidos sobre las repercusiones negativas que este proyecto acarrearía para el entorno ambiental y sus reales compensaciones en la naturaleza, no se debe aprobar y mucho menos menoscabar el duro trabajo de conservación que se ha venido realizando desde su creación, hace más de 40 años.

Estos proyectos energéticos puede que sean necesarios, pero no permitamos que se conviertan en un mal necesario insostenible para la sociedad costarricense, que estará pendiente de lo que se vaya a realizar a espaldas de los usuarios y conservacionistas ambientales, o sea, de la mayoría de la población nacional.

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