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Gerardo Jiménez

Poeta urbano y empresario musical

Actualizado el 11 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Gerardo Jiménez A este notable compositor debemos varios de los más gustados boleros de Costa Rica

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                           Jazz Band Alma Latina. Gerardo Jiménez es el quinto de izquierda a derecha. La foto data de mediados de los años 40.   Marimba orquesta
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Jazz Band Alma Latina. Gerardo Jiménez es el quinto de izquierda a derecha. La foto data de mediados de los años 40. Marimba orquesta

Allá por los años 50, un arquitecto de apellido Quesada corrió con todos los gastos para grabar Olvida, corazón , bolero de Gerardo Jiménez, con la condición de que el disco saliera sin el nombre del compositor, sino con un seudónimo: tal era la mala fama de los músicos populares en la mitad del siglo XX. La grabación se realizó en la Sala Tassara, de barrio México.

Al igual que muchos autores nacionales, Gerardo Jiménez fue burlado en el extranjero con los derechos de autor. Durante los años 60, el grupo venezolano El Súper Combo Los Tropicales, fundado en 1963, grabó el bolero de Jiménez Pedacito de alma , con el nombre de Súplica , atribuido a Celestino Tino Rodríguez, saxofonista y fundador de aquel grupo. Ya Jorge Duarte había grabado tal bolero en el decenio de 1950.

Duarte también grabó a Gerardo Jiménez el bellísimo bolero Soledad , cuyo primer verso dice: “Soledad, soledad hay en mi alma”. Pícaros de aquella época parodiaban la letra incorporando los barrios de San José de la siguiente manera: “Soledad hay en mi alma..., Plaza Víquez..., Y Griega'”.

Herencia musical. Gerardo era nativo de Guadalupe. Su padre, Jesús Jiménez, fue músico de la Banda de San José en la sección de vientos; de aquí nació la afición del futuro compositor. Su madre fue la mexicana Lucía Duarte. El hermano mayor de Gerardo, José Chepe Jiménez, llegó a ser un destacado baterista de jazz , quien hizo carrera en Panamá.

La esposa del compositor, Antonieta Chinchilla Hidalgo, nativa de Alajuelita, estaba emparentada con el maestro Otto Vargas y con la familia Rojas Solano, que ha dado grandes figuras a la música popular costarricense.

Los primeros pasos de Gerardo Jiménez en la música lo destacaron como cantante de la orquesta Ritmo Azul, aunque también tocaba la marimba y el violín. Sin embargo, su papel más importante estuvo relacionado con la organización de actividades bailables y con la venta de arreglos de música.

En las fiestas de fin de año, ubicadas en aquel tiempo en la plaza González Víquez, Gerardo Jiménez se asociaba con un personaje llamado José Ángel Vásquez, más conocido como 21 porque tenía esta cantidad de dedos. Frente al desaparecido Cine Ideal instalaban una sala de baile; lo mismo hacían en enero para las fiestas de Alajuelita, y finalmente en Puntarenas en los meses de verano.

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En Puntarenas, Jiménez y Vásquez tocaban en el salón Quinto Patio, ubicado entonces a 50 metros del Hotel Imperial. También lo hacían en Los Baños y en Barranca. En Portete brindaban presentaciones en el Salón Nobacú (‘cubano’ al revés), propiedad de un inmigrante antillano.

Vásquez era baterista y destacado bailarín. Fue el propietario del famoso Salón Magiruz, ubicado al sur de San José. En este local, Jiménez se hacía cargo de la contratación de la orquesta y se resarcía con los ingresos que brindaba la puerta; a Vásquez le correspondían las ventas del bar.

Vendedor de arreglos. A mediados del siglo XX, la Librería Lehmann distribuía libros de editoriales latinoamericanas. En tales importaciones se incluían catálogos de arreglos musicales de las principales orquestas de América Latina. Ese filón comercial fue explotado por Gerardo Jiménez pues importó los arreglos de moda.

Jiménez copiaba a mano los arreglos que recibía del exterior a través de la Librería Lehmann (aún no se habían inventado las fotocopiadoras). Regularmente acudía a la avenida Central, a la esquina de Chepe Esquivel, cerca de la hoy desaparecida cafetería Eureka, a ofrecer los arreglos más populares.

Gerardo combinaba dicha actividad con su trabajo de cobrador en la compañía Murray. Ante la creciente demanda, contrató a un ayudante tan solo conocido como Mongito , un músico que residía en el barrio Los Ángeles. La otra forma de obtener arreglos era escuchar las estaciones de radio de México y Cuba mediante los aparatos de onda corta; Jiménez elaboraba simultáneamente las respectivas armonías. Después hacía el arreglo para los diferentes instrumentos musicales.

La última sede de la venta de arreglos fue el Bar Imperial, ubicado en aquel tiempo en la avenida Segunda. Allí acudían directores de orquesta de provincias para actualizar el repertorio de sus agrupaciones.

Creador. Gerardo Jiménez fue un destacado compositor de música popular. Son de su cosecha los boleros Confesión, Linda porteñita, Pedacito de mi alma, Soledad y Nena . También es de su autoría el merengue Puntarenas y Barranca. Rafa Pérez, Rony Soto y Jorge Duarte interpretaron buena parte de su producción.

A su casa de habitación, ubicada en las cercanías del Ministerio de Transportes, al sur de San José, llegaban los grandes cantantes costarricenses a ensayar y a familiarizarse con los arreglos que distribuía el músico Gerardo Jiménez. Para componer utilizaba el violín, y la marimba para tocar con grupos en actividades sociales.

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Muy joven, Jiménez ya era uno de los marimberos de la agrupación conocida como Marimba Jazz Band Alma Latina. Otras de las agrupaciones fueron la Marimba Tropicana y una orquesta que tocaba en la sala de baile Orión, ubicada en barrio Los Ángeles. Jiménez también colaboró con la orquesta de Lubín Barahona y sus Caballeros del Ritmo, quien le grabó varias composiciones.

Hombre afable y sencillo, Gerardo Jiménez procreó tres hijos: Jesús (tumbero), Teresita y Juan Guillermo. Falleció en San José a los 87 años de edad.

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