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‘Podemos hacer la revolución ambiental desde la cocina’

Actualizado el 11 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

Ella hizo de la comida orgánica su declaración de principios. La chef visitó el país con motivo del Congreso Nacional de Restaurantes y allí conversó con La Nación.

Nora Pouillon Chef y activista ambiental

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‘Podemos hacer la revolución ambiental desde la cocina’

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                 | CARLOS LEÓN PARA LN
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| CARLOS LEÓN PARA LN

Nora Pouillon vino al mundo en tiempos de la II Guerra Mundial. En Austria, y en toda Europa, los alimentos eran escasos, así que aprendió a comer lo que en la tierra crecía, sin mucho artificio y respetando los ciclos naturales.

“Somos animales de estaciones. Simplemente tenemos que escuchar lo que la naturaleza trata de decirnos”, dijo.

Al casarse, Pouillon se mudó a Estados Unidos. Ante una industria alimentaria en la que una persona puede terminar consumiendo “dos kilos de pesticidas al año”, según sus palabras, ella decidió buscar sus propios proveedores.

Después vino la idea del restaurante y, con este, una red de productores que le suministraban la materia prima. Su restaurante, ubicado en Washington D. C., fue el primero en certificarse como orgánico en los Estados Unidos.

Otros chefs también quisieron apostar por alimentos “más naturales” y Pouillon se vio impulsando ferias de productos orgánicos.

“Uno es lo que come”, suele decir quien hizo de lo orgánico una declaración de principios en favor de la salud y el ambiente.

¿Se puede liderar una revolución ambiental desde la cocina?

Claro que podemos hacer una revolución ambiental desde nuestra cocina, especialmente las mujeres, que, en la mayoría de los casos, tomamos las decisiones sobre los alimentos, sobre lo que se compra.

”Si escogemos alimentos que vienen de un sistema de producción más sustentable, el cual no destruye el medio ambiente, creo que podemos generar un impacto en la agricultura y, con ello, estamos generando cambios en el consumo de agua, energía y biodiversidad”.

Usted promueve comer alimentos según la estación del año. ¿Esa es una forma de evitar la presión de consumo sobre algunas especies?

El consumir alimentos según la temporada evita el monocultivo, ya que se requiere de todo un método de producción para que un alimento esté disponible durante todo el año, aunque este, naturalmente, crezca en una temporada específica. Esto va en detrimento de una mayor diversidad.

¿La humanidad debería empezar a buscar otras fuentes de alimento debido a la presión ejercida sobre algunos recursos como las pesquerías?

Creo que, más bien, deberíamos cambiar nuestra filosofía de vida. Por ejemplo, no es bueno para nosotros como especie comer carne todos los días. Deberíamos comer más cosas verdes, más vegetales y leguminosas.

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”No necesitamos llevar al colapso a las ganaderías o sobreexplotar los océanos, nuestro cuerpo no requiere consumir eso de forma diaria. Incluso, hay tanta pesca incidental que se hace necesario establecer temporadas de captura como una herramienta de conservación para que esa población de peces pueda recuperarse y mantenerse.

”Para mí, incluso, es una cuestión de sentido común. Hay suficiente comida para alimentar al mundo, más si nos ponemos a observar lo mucho que se desperdicia.

”A veces el problema no es la disponibilidad de comida, sino que no existe el mecanismo para que el agricultor pueda llevar ese producto a un mercado y ponerlo a disposición de la gente.

”No creo que el problema sea la cantidad de comida, simplemente es que no hay balance en la ecuación”.

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Michelle Soto M.

msoto@nacion.com

Periodista de Ambiente

Redactora en la sección Aldea Global. Periodista graduada en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas ambientales. Recibió los premios Innovación para el Desarrollo Sostenible (2011) y Periodismo Agrícola y Desarrollo Rural (2012).

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