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Vida en la empresa

Pisar el embrague

Actualizado el 15 de abril de 2013 a las 12:00 am

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Pisar el embrague

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Cuando estamos encaramados en una altura peligrosa, ¿Qué es lo que nos hace agarrarnos con uñas y dientes? ¿Los conceptos de fuerza, masa y aceleración o el miedo de llevarnos un costalazo?

Al llegar a la edad adulta, todos sabemos resolver problemas, con mayor o menor eficiencia.

Pero ante algunos problemas, como las alturas peligrosas, perdemos mucha de nuestra razonabilidad y de nuestro sentido de la acción eficaz, que son los dos ingredientes intelectuales de los procesos de resolución de problemas. Y los perdemos porque estamos muy implicados, muy comprometidos con la situación, muy enredados en las circunstancias, muy conectados a la fuente de agitación.

Y entonces estamos un poco descalificados para ser nuestros propios asesores.

Supongo que un barbero no se corta el cabello a sí mismo.

¿Cómo disminuir nuestra descalificación para lidiar con nuestros propios problemas?

Una receta es tomar distancia con respecto al asunto en cuestión. Algunos lo llaman “subir al balcón”, lo cual consiste en alejarse mentalmente de los hechos para tener una mejor perspectiva de cómo lucen las cosas.

Es pisar el embrague para desacoplarse de la fuente de agitación.

Una buena ilustración es lo que hace el cirujano ante el paciente que tiene bien modosito en la mesa de operaciones: si el cirujano empatiza con el paciente, si se imagina lo que sentiría él si le hicieran lo que está a punto de hacerle al paciente, no podría hacer nada útil.

Entonces toma distancia, se desacopla, pisa el embrague, se separa del paciente y de esa manera puede poner su destreza a su servicio.

Las situaciones problemáticas son una fuente de agitación. Nos sentimos tristes ante ellas, o enojados, asustados, desesperanzados.

Pero necesitamos todo lo contrario: confianza, presencia de ánimo, realismo, para estar apacibles y controlar la situación.

A veces lo logramos con solo repasar ideas como estas. O con el ejercicio de darnos cuenta de lo que estamos sintiendo.

O narrándoselo a alguien con autenticidad y aceptación. acedenog@gmail.com

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