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Paradojas del agua embotellada

Actualizado el 09 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Quienes consumen agua de bidón o cargan su botellita de agua COMETEN ERRORES que ponen en riesgo su salud. Esto, sin entrar en la discusión ambiental.

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Quienes evitan tomar “agua del tubo” por temor a que esté contaminada, deben saber que el agua embotellada, especialmente la de los llamados bidones, también puede ser una vía de transmisión de gran cantidad de bacterias.

Es común que esto suceda en espacios compartidos como las oficinas, o bien en casas de habitación donde no se limpia adecuadamente el dispensador o la botella.

La doctora Ileana Aguero Soto, profesional de Farmacia del Hospital Nacional de Niños, recopiló una serie de consejos a pedido de la Caja Costarricense de Seguro Social, entidad que los está divulgando con la ayuda de un folleto. Las siguientes son algunas de esas recomendaciones que deben acatarse para evitar la acumulación de placa bacteriana en los reservorios de los dispensadores de agua.

1. Las botellas de plástico no pueden estar sometidas a elevadas temperaturas ni a luz excesiva pues esto aumenta el crecimiento bacteriano. Si reciben mucho calor, el plástico se reblandece y se pueden alterar sus componentes, lo cual haría que sustancias no aptas para el consumo humano pasen al agua.

2.Fíjese siempre en la fecha de vencimiento del agua y, antes de romper el sello de seguridad, limpie o lave la parte exterior de la botella.

3.Nunca coloque el tapón de una botella usada a una nueva pues contaminará la botella nueva.

4.Lo mejor es no reutilizar las botellas vacías de agua porque cada vez que se rellena con agua un envase usado, esta sirve de fuente de material orgánico para el crecimiento de las bacterias. Si no tiene otra alterativa, lave la botella vacía con agua y jabón. Lo mejor es hacerlo con una solución de cloro de uso doméstico (4%).

5.Tampoco es buena idea guardar una botella de agua vacía en un casillero o armario para volver a llenarla el día siguiente. Menos conveniente aún es usar las botellas de plástico que ha dejado en su carro todo un día, pues, al estar sometidas al calor y la luz excesiva, se eleva la población de bacterias que contiene el envase.

6.Las partes que forman el dispensador de agua de bidón (contenedores, boquillas, etcétera) deben ser lavadas o limpiadas periódicamente; igualmente, los filtros deben cambiarse con frecuencia.

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7.Durante el tiempo de almacenamiento de los envases en la bodega de la fábrica o el supermercado, el crecimiento bacteriano puede aumentar por encima del límite permitido para consumo humano. Inclínese entonces por comprar el agua en locales comerciales donde el producto “se mueva” continuamente; así reducirá la posibilidad de que le vendan “agua guardada desde hace meses”.

Dejando de lado la discusión sobre cuán saludable es el consumo de agua embotellada, no está de más recordar las cifras que aportan los ambientalistas en relación con esta creciente industria.

En escala global, cada año se generan 1,5 millones de toneladas de desechos de botellas plásticas, material en cuya elaboración se utilizaron muchos millones de galones de petróleo. Sin embargo, solo el 20% de estos envases son debidamente reciclados; el resto simplemente se descarta. Gran parte de esta basura termina en los océanos, donde pone en riesgo la vida de aves y de fauna marina.

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Larissa Minsky A.

lminsky@nacion.com

Jefa de información

Jefa de Información. Labora desde 1991 en La Nación. Periodista de la UCR, cubrió temas científicos por 10 años. Fue 'Redactora del año' del diario (1992); ganó el Vargas Gené de Periodismo (2004) y dos veces el Premio Nacional de Periodismo Científico.

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