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Sin el Óscar, pero con las manos llenas

Actualizado el 27 de enero de 2013 a las 12:00 am

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                En esta escena de Argo aparecen los actores John Goodman (John Chambers),  Alan Arkin (Lester Siegel) y  Ben Affleck (Tony Mendez) . Discine
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En esta escena de Argo aparecen los actores John Goodman (John Chambers), Alan Arkin (Lester Siegel) y Ben Affleck (Tony Mendez) . Discine

Cumplir cuarenta años implica todo un simbolismo; es para muchos, empezar a vivir la segunda mitad de la vida. Y vaya que Ben Affleck entró con el pie derecho a su cuarta década (el 15 de agosto pasado), pues los últimos acontecimientos en Hollywood lo ratifican como una de las grandes promesas entre el gremio de directores de cine de alto calibre.

De alguna manera, lo que ocurrió en la última premiación de los Globos de Oro, en la que resultó el gran ganador de la noche por encima nada menos que del icónico Steven Spielberg, se percibe como una analogía de lo que pasó hace 15 años durante la entrega de los Óscar, en 1997.

En aquella ocasión, el mundo vio embelesado cómo un par de veinteañeros extraordinariamente atractivos, quienes se criaron juntos, cumplieron un sueño impensable y, siendo principiantes en el mundo del cine, lograron alzarse con el máximo galardón al Mejor guion original por la memorable película Good Willl Hunting : eran Ben Affleck y Matt Damon, y aquel fue el banderazo de salida para que ambos se dispararan como actores de primera.

Ahora, asentado en la madurez de un hombre de familia, el californiano de nacimiento pero criado en Boston parece erigirse hacia un podio reservado para mentes brillantes. Y no es que su talento haya estado en tela de duda en los últimos lustros, pero es inevitable que su guapura lo etiquetara, no pocas veces, más como un galán de moda que como un actor de respeto.

Argo , el último filme que dirigió y protagonizó, se llevó los premios más prestigiosos de la noche de los Globos de Oro, el de Mejor Película Dramática y Mejor Director, con lo que derrotó las enormes expectativas que había generado la histórica Lincoln , de Spielberg, que tenía nada menos que siete nominaciones.

De acuerdo con una interpretación de la prensa especializada publicada por la agencia Efe, es evidente que los Globos de Oro buscan divorciarse de los premios Oscar, y estos últimos buscan desvincularse de esta otra premiación que les perjudica en su camino de nominaciones. Y este año, esta división fue más que patente: Argo se impuso en los primeros, mientras que Ben Affleck fue ignorado en la categoría de Mejor Director para los Óscar. Sin embargo, la película sí tiene otras siete nominaciones en otras ramas.

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Argo gira sobre los acontecimientos históricos que se desbocaron el 4 de abril de 1979, cuando revolucionarios iraníes ingresaron a la Embajada de Estados Unidos en Teherán y secuestraron a 52 diplomáticos: solo seis de ellos lograron escabullirse de los rebeldes. Este episodio se conoce históricamente como “la crisis de los rehenes”. En la cinta (rodada en el 2012), se narra la operación encubierta que permitió, por medio de un truco al estilo Hollywood, que los seis protagonistas salieran ilesos de Irán.

Tras su estreno, las loas no tardaron en llegar. “Affleck no solo se limita a dirigir Argo , sino que la dirige endemoniadamente bien... No hay duda de que ha creado una de las mejores películas del año”, dijo, por ejemplo, la revista Rolling Stone.

“La historia suena totalmente absurda. Parece completamente increíble, pero el hecho de que sucediera es lo que la vuelve aún más fascinante”, dijo Affleck en las notas de producción de la película.

Administrar la verdad

En medio del éxito de la película, Affleck y su equipo han recibido críticas provenientes de Irán, cuyo gobierno afirmó este lunes que hará su propio filme para contrarrestar el “distorsionado” thriller Argo , y que vino a sumarse al debate sobre la precisión histórica de la cinta. Sin embargo, es consabido que Hollywood se toma algunas licencias a la hora de narrar historias reales para darle mayor atractivo a la trama, pero la producción de la película, y buena parte de la crítica especializada, aseguran que la esencia de los hechos no se alteró.

Como era esperarse, tras su triunfo en los Globos de Oro, Affleck fue uno de los focos principales de los periodistas, quienes le cuestionaron en rueda de prensa si sentía que era injusto que su rol como director no hubiera sido considerado para los Óscar.

Él repitió lo que dijo al recoger el galardón: “Me da totalmente igual qué premio sea este o aquel, el premio es que mi nombre está al lado de estos nombres”. Luego agregó: “obtuvimos siete nominaciones al Óscar por Argo , entre ellas a Mejor Película. Si uno no puede estar feliz con eso, pues serí muy triste”.

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“Un tipo tranquilo” A pesar de sus sonados romances con estrellas como Gwyneth Paltrow (1998 a 2000) y Jennifer López (2002 a 2004), y algunas otras relaciones no tan mediáticas, Affleck sentó cabeza en el 2005, cuando se casó con la también actriz Jennifer Garner. Hoy, son padres de tres hijos pequeños (dos mujeres y un varón) y se destacan por ser una de las parejas más armoniosas de Hollywood.

Ben – quien se crió en un hogar de clase media y tiene un hermano menor, Cassey, que también es actor– supo bien lo que era vivir en medio de una permanente radiografía del escándalo durante su relación con JLO , pues a diferencia del actor, López se caracteriza por estar siempre en medio del cotilleo. Aunque la relación acabó en buenos términos, él ha recordado en incontables entrevistas el infierno que vivió por el acoso de los paparazis durante esa época.

“Aprendí muchísimo, sobre todo lo que no se debe hacer si quiero mantenerme fuera de esa jauría en la que a otros les parece bien vivir, en esa permanente exposición. Es válido para otros, pero para mí ser una celebridad tiene que ver con mi trabajo, no con mi vida privada. Por eso Jennifer (su esposa) y yo tratamos de criar a nuestros hijos fuera de todo esto, de que lleven una vida lo más normal posible”, le dijo al entrevistador Jimmy Fallon en su Late Night.

Un dato particular es que el actor habla español perfecto. Según le contó a la Revista Vanidades (en una entrevista realizada en español en su totalidad), fue su ex y ahora amiga Gwyneth Paltrow quien le enseñó a hablar en ese idioma. Affleck le dijo a Vanidades que en general siempre ha sido un tipo tranquilo, que nunca ha sido muy “ligador” con las mujeres, que tampoco ha sido muy amigo de irse de juerga y que extrañaba la vida “normal” que tenía cuando era un adolescente y nadie lo conocía.

“Supongo que mi vida era mucho menos complicada. En cierta forma, tenía relaciones más saludables con la gente, pues hoy son inciertas, ya que no sé si alguien seguiría siendo amigo mío si todo se fuera por la borda. Pero igual no me puedo quejar, porque siento que tuve mucha suerte”.

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