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Música de salón en la Universidad

Actualizado el 09 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Un proyecto para conocer el desarrollo del gusto de la música clásica en Costa Rica

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El pasado 24 de julio, la Sala 107 de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica (UCR) tuvo en escenario a dos músicos de gran trayectoria: Erasmo Solerti y Tanya Cordero, que tras ganar el Fondo Concursable de la Vicerrectoría de Acción Social de esta universidad, están desarrollando un proyecto cuyo objeto es el rescate y difusión de partituras costarricenses de primera mitad del siglo XX que no poseían registros sonoros y que en algunos casos tampoco habían sido editadas; obras consideradas patrimonio musical de nuestro país y que corresponden al género música de salón, cuyo origen es el ámbito privado de las reuniones familiares, de los clubes o cafés al lado de la tertulia que en palabras de María Clara Vargas Cullell (2004), “fueron sustituidas por reuniones más formales y refinadas”, antecedente de las salas de concierto.

El proyecto Música de Salón: Antología de composiciones costarricenses para violín y piano , tiene como valor el permitir que mucha más gente fuera del ámbito académico conozca cómo fue el desarrollo del gusto de la música clásica en Costa Rica que ya desde el siglo XIX presentó importantes cambios socioculturales y políticos.

Es durante este siglo que se construyen los primeros teatros y arriban las primeras compañías de ópera; transformaciones motivadas por la exportación del café y la construcción del ferrocarril al Pacífico, entre otros cambios que estimularon el desarrollo de la burguesía y la incorporación de modas y estéticas traídas de Europa, como la zarzuela, el vals, la polka, la música de salón, y otras como el foxtrot de moda a principios del siglo XX en Estados Unidos, por lo que el desarrollo del gusto musical de las sociedades costarricenses de finales del XIX es en relación con el perfilamiento de la aristocracia tocada por la cultura europea, patente influencia en la obra de Alejandro Monestel (1865-1950), y Julio Fonseca (1885-1950), ambos con estudios en Bélgica, o como en el caso de Ismael Cardona (1877-1969), y José Castro Carazo (1895-1982), que hicieron carrera en Estados Unidos, todos, presentes en el repertorio musical del espacio Martes por la noche y algo más. .., que estuvo compuesto además por obra de Benjamín Gutiérrez (n. 1937); composiciones que comparten un lenguaje tonal romántico. Estas transformaciones ayudaron a construir la cultura artística de nuestro país; su resultado: joyas musicales reflejo de su tiempo y contexto social, político y cultural, por lo que vale la pena preservarlas, pero tal reto en un mundo donde lo cultural académico no vende y donde el visibilizar el talento y riqueza artística depende de la autogestión, constituye un esfuerzo que enfrenta la creación de nuevos públicos, el desarrollo de la constancia en convocatoria a este tipo de eventos y la mirada ajena de quienes ponen el ojo sobre lo conocido y familiar y restan mérito a las nuevas generaciones que por demás están sobradas en talento y creatividad.

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Proyectos como este evidencian el lugar preponderante de la UCR en cuanto a investigación, principal ente institucional con capacidad para preservar, mantener y poner en vigencia el pasado.

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