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Mujeres malditas

Actualizado el 02 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

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                         escribió varias novelas en prisión, y luego compuso obras teatrales, guiones de cine, ensayos y poemas. WIKICOMMONS.Jean Genet
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escribió varias novelas en prisión, y luego compuso obras teatrales, guiones de cine, ensayos y poemas. WIKICOMMONS.Jean Genet

Las criadas no se sintió como una obra de teatro más cuando se estrenó, en un escenario parisino, en 1947. El primer drama de Jean Genet (1910-1986) fue una verdadera sacudida para las sociedad francesa de la época, pero los estremecimientos que provocó reverberan hoy.

La obra de Genet, “santo” para Jean-Paul Sartre, se basó libremente en un infame caso criminal que horrorizó a la sociedad francesa en 1933. Léa y Christine Papin, empleadas en casa de una dama de Le Mans, asesinaron brutalmente a la señora y a su hija: las golpearon hasta dejarlas irreconocibles y les sacaron los ojos. Algunos intelectuales consideraban el crimen un estallido de la tensión entre las clases sociales o un caso de estudio de la locura.

Lo que hace de Las criadas un texto singular es la brutal sinceridad con la que se acerca a su tema. Era el estilo de Genet: la franqueza con la que narraba la vida desde los márgenes. El autor, abandonado por su madre, cayó en su primer reformatorio a los 15 años. Una procesión por albergues, prisiones y centros correccionales alimentaron sus posteriores novelas, como Nuestra Señora de Las Flores (1942), El milagro de la rosa (1946) y El diario del ladrón (1949).

Con esta inspiración, Genet optó por concentrarse en la rabia de las criadas, quienes desprecian a su empleadora, símbolo de las clases medias. Asimismo, Genet retomó la glorificación del crimen que forma sus novelas dedicadas a la vida en prisión.

Las criadas se desenvuelve en un solo acto y con tres actrices. Estas hermanas criminales de Genet cumplen el propósito de su autor de provocar malestar en la sala; para ello, las mujeres se vuelcan hacia una parodia de su jefa cuando ella está fuera de casa, con lenguaje y gestos extravagentes. Las criadas actúan y escapan de la rutina; aprovechan para recriminarse sus fallas, así como para congraciarse en el desprecio por su ama.Es un juego enloquecido de actrices que hacen de actrices, mujeres que fingen vivir vidas diferentes sin resolución. Genet deseaba que estas mujeres fueran interpretadas por hombres.

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Fernando Chaves Espinach

fernando.chaves@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Coeditor del suplemento Viva de La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.

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